“Body piercing”: accesorios para embellecer el cuerpo
Durante la pandemia, esta práctica resurge como una manera de destacar esas áreas que no cubre la mascarilla
- Por Liz Sandra Santiago
- 04 DIC. 2020 - 10:30 AM
El uso obligatorio de la mascarilla ha llevado a algunas personas a maquillarse más los ojos, pintarse el cabello de un color diferente, mientras que a otros los ha llevado a las manos de perforadores corporales especializados para hacerse ese “body piercing” que por años quisieron tener pero que, hasta el momento, no se habían decidido.
Ricardo Miró, dueño de PerforArt Piercing Boutique y el único artista reconocido a nivel local en la industria del “curated piercing”, señala que desde que se volvió a abrir este tipo de negocio luego del “lockdown” ocasionado por la pandemia del coronavirus, la demanda por las perforaciones en las orejas, cejas y los implantes subcutáneos en la parte superior de la cara y el cuello han aumentado grandemente.
“En este periodo las perforaciones han incrementado de modo exponencial. Después del ‘lockdown’ siempre ha ido subiendo. La gente está cansada. A veces ese dolor momentáneo que experimentan los libera o los ayuda a botar el coraje y a encontrar un balance”, explica Miró.
El artista del “body piercing” comenzó en esta disciplina hace 15 años en Puerto Rico, pero el amor lo llevó a mudarse a Italia junto a quien hoy día es su esposa y socia, Fania. En Europa, amplió sus horizontes y conoció otras maneras de realizar el arte perforar la piel.
“En Europa empecé a aprender nuevas técnicas y materiales, herramientas que hacían la vida más fácil. Ahí me fui enamorando más aun de la profesión porque tuve la oportunidad de aprender más. Antes de eso era musico profesional. Soy percusionista y pienso que llegó un momento en el que todos los conocimientos se juntaron”, menciona Miró.
Para el experto perforación corporal, esta técnica no se trata de un acto de rebeldía, sino en un arte que ayuda a las personas a verse diferentes de una manera positiva, destacando sus atributos y dándole una nueva imagen a aquellas áreas con las que no se sienten tan conformes. Miro destaca que el “body piercing” no se trata de crear agujeros en diversas partes del cuerpo al antojo de los clientes, sino que cada perforación requiere un análisis de la fisonomía, el gusto, el estilo y hasta el estilo de vida de la persona para identificar tanto el tamaño y el lugar adecuado para colocar la pieza de joyería.
“Mi mercado más fuerte son casi todas chicas han visto que puedes tener un ‘look’ que se vea elegante, fino o radical, depende del gusto. Usamos materiales y técnicas a la vanguardia. La meta de nosotros es darle un modo diferente de ver el piercing. No es hacerte ponerte pantalla y ya. El piercing es una parte integral de la belleza de una persona.
Hay chicas que no les gustan sus orejas y cuando las veo, tienen una anatomía brutal y esa forma diferente la utilizo para exaltarla poniéndole la joyería justa para su estilo. Con el ‘body piercing’ le das esa individualidad a cada persona que al final sale con esa sensación de que es único”, agrega Miró.
Requiere cuidado
El ‘body piercing” va más allá de un estilo, sino que la persona que decide hacerlo tienen que entender que está causando una herida en su cuerpo que debe tratarse con cuidado para evitar problemas futuros.
“La gente tiene que tomar en consideración que cuando se hace una perforación es una herida, que no va a estar doliendo todo el tiempo, pero que está ahí y tienen que cuidarla. Hay acciones que pueden lastimarte. También debes buscar un lugar en el que se siga el protocolo correcto para que no vayas a tener problemas de salud como infecciones, rechazo o cicatrices”, añade.
Miro destaca que la cicatrización de una perforación corporal puede durar entre un mes y dos años, dependiendo del área. Por ejemplo, el lóbulo de la oreja, por tener mayor flujo sanguíneo cicatriza de manera más rápida que el cartílago. En todos los casos es importante que la persona no toque el área con las manos sucias y que la limpie con solución salina de dos a tres veces al día mientras cicatriza. También debe evitar golpes, halones y hasta dormir del lado del cuerpo que haya sido perforado.
El experto señala que no hay edad para hacerse una perforación corporal, aunque él no los pone en embarazadas ni en madres lactantes. Tampoco lo hace en personas con condiciones cardiacas, diabéticos o con problemas de circulación, a menos que tengan una dispensa médica. Contrario a muchos otros perforadores, Miró tampoco pone pantallas a infantes por el riesgo de infección, además porque las orejas siguen creciendo y luego surgen problemas de perforaciones disparejas.
Para evitar arrepentimientos
La perforación corporal, al igual que el tatuaje es algo que se debe hacer con pleno conocimiento de que para eliminarse se requerirá de tratamientos estéticos como cirugía o láser, dependiendo del caso. Para que las personas se hagan un “body piercing” de manera informada, Miró cuenta con una variedad de prótesis y busca la más parecida a al área que la persona quiera perforarse y le muestra cómo le va a quedar. Ese es parte de su filosofía como parte del “Curated Ear Proyect” que ofrece en PerforArt Piercing Boutique, el estudio ubicado en la Calle Loíza, en Santurce, espacio que comparte con el tatuador Juan Salgado.
“En una consulta básica se van buscando las opciones y se presentan los pasos a seguir. Hay veces que de la primera no se puede poner toda la joyería. Hay proyectos que pueden tomar hasta dos años y medio porque son trabajos que toman tiempo”, explica.
Entre los materiales de moda, Miró menciona el oro amarillo 14 kilates, que según dice “volvió para quedarse un buen rato”.
A nivel local, el estilo de “piercing” más común actualmente es el de las orejas. Mientras que a nivel mundial, Miró menciona que la perforación en las cejas está teniendo mucho auge porque es un área que queda al descubierto cuando llevas la mascarilla. También los implantes subcutáneos en el área del cuello o en la parte superior de los pómulos.
Precauciones ante la pandemia
El flujo de clientes durante los pasados meses ha sido mayor en el estudio de Miró. No obstante, el experto señala que los protocolos de higiene siempre han sido muy estrictos, inclusive desde antes de la amenaza que representa la pandemia del coronavirus.
“El COVID-19 no nos cambió mucho en protocolo. Por el tipo de trabajo que hacemos, siempre hemos usado mascarilla, guantes, ‘face shields’ y antisépticos para limpiar la piel. Lo que sí ha cambiado es la desinfección de pies, pues ahora al entrar al local deben desinfectarse la suela de los zapatos y tomarse la temperatura, además de que el cliente debe tener su mascarilla puesta todo el tiempo”, concluye Miró.




