Loader

El gran reto de los salones de belleza

Se trata de una de las industrias en donde la mayoría de sus trabajadores son por cuenta propia que se quedaron en la calle, aunque los clientes siguen solicitando sus servicios
Photo
  • Compartir esta nota:

A menudo en las redes sociales se pueden ver “estatus” de mujeres y hombres quejándose -o bromeando- por la falta de retoques de tinte y de cortes de cabello.

Para estos clientes “desesperados” la buena noticia es que los salones deben comenzar a operar próximamente con una gran cantidad de medidas para salvaguardar la seguridad de los clientes y de quienes laboran allí.

Según Nelly Margaret Rodríguez, presidenta del Colegio de Especialistas en Belleza de Puerto Rico, Inc. (CEBPR) en la isla hay más de 20,000 peluqueros y otros profesionales relacionados a este campo que están registrados. Además, asegura que, a éstos, hay que sumarle otros miles que hacen labores similares, pero que no se encuentran registrados. La mayoría de ellos son trabajadores por cuenta propia que quedaron desprovistos de salario y dependen de las ayudas gubernamentales.

“Todos estamos afectados. No hay ninguna forma en que podamos ganar dinero”, dice Rodríguez quien, junto a otros colegas de la industria forma parte del “Task force de la industria de la belleza”, grupo que ideó un protocolo base a seguir una vez abran los salones, aunque cabe destacar que ya muchos dueños de salón ya trazaron planes individuales para su negocio.

Para tomar el pulso de lo que está pasando en esta industria tan poderosa en la isla, siete dueños de salones ubicados en el área metropolitana conversaron con Magacín sobre la manera en la que están sobrellevando la situación y analizan la respuesta del gobierno para ayudar a la industria de la belleza.

Esteban Montes - Propietario de Esteban Montes Hair Care & Spa en Condado y Guaynabo

Ante el difícil panorama, Montes intenta mantener una actitud positiva, solucionar los problemas que surgen en el camino y planificar a futuro.

Estas grandes crisis traen grandes oportunidades. Es una llave con la que vamos a abrir la puerta de otra oportunidad. Después de María, muchos negocios no pudieron abrir y aquí va a pasar lo mismo. Los que podamos sobreponernos vamos a sufrir el impacto, pero el dinero va a entrar a la economía. Vamos a abrir los salones con un nivel de seguridad más alto. Esto nos está cambiando el paradigma de vida”, asegura.

Como a otros dueños de salón, la gran preocupación de Montes ha sido el bienestar de los casi 60 empleados que laboran en sus dos salones.

Por eso, desde el comienzo de la cuarentena comenzó el proceso para solicitar préstamos. Además, puso en marcha un plan con el que llevaba coqueteando hace un tiempo, crear una tienda en línea (estebanmontessalon.shop) y lo logró con la ayuda de L’Oreal.

En la página web puedes comprar productos para el cuidado del cabello. Además, cada uno de los peluqueros del salón se ha puesto en contacto con sus clientes para proveerles la fórmula exacta en caso de que necesiten retoque de color de cabello. Una vez el cliente recibe la orden, se comunica con su estilista y éste le asiste en el proceso.

“Esta iniciativa ha generado ingresos y mi staff ha estado cobrando por servicios y por las ventas en el e-commerce”, menciona.

Alis Tavarez - Propietaria de Tavarez Studio en Hato Rey

Estas semanas han sido de mucha planificación y también de frustración para Tavarez, quien constantemente está buscando la manera de reinventarse, esto sin perder la comunicación con su equipo de trabajo.

Consciente de que ese cheque semanal que recibían por sus servicios era el único sustento para muchos de ellos, les ha dado la mano en el proceso de solicitar ayuda, pero le resulta frustrante la lentitud con la que trabajan muchas oficinas gubernamentales.

“Si no podemos producir porque tenemos contacto directo con el cliente, por lo menos esperamos que alguna ayuda pueda llegar, pero no cuando ya no haya ni para comer”, comenta.

Para mantener algo de ingreso para ella y sus empleados, a la vez que ayudan a sus clientes, Tavarez ha recurrido a crear “kits” de color (no decoloración) formulados para cada cliente.

Para cuando esto pase, la adelanta que seguirá reinventándose, pero esta vez con miras a la tecnología.

“La situación actual nos enseña a que tenemos que estar más accesibles a las necesidades del cliente”, concluye.

Iván García - Propietario de Beyond Salon

El norte de García durante la cuarentena ha sido buscar la manera para que, tanto sus colegas como él, puedan generar ingresos. Por eso, extendió la invitación a participar de la plataforma de ventas en línea, misalononline.com que posee junto al estilista, Ángel Rosario, hijo. A través de esta página web se venden productos profesionales y los peluqueros pueden vender certificados de servicios para redimirse una vez abran los salones.

“Sé que muchos peluqueros están pasando hambre y necesidad. En el caso de nuestro salón, sacamos una lista de clientes por cada peluquero, se las hicimos llegar para que cada uno pudiera comunicarse con ellos y guiarlos por la ruta de la belleza”, explica García.

Por otra parte, García destaca que se ha reinventado en la parte digital y ahora comparte más información con su clientela a través de transmisiones en vivo a través de Instagram y Facebook. En esas cápsulas comparte la manera adecuada de hacerse ciertos procedimientos de belleza en casa, buscando que sus seguidores cometan la menor cantidad de errores.

García ha estado en constante comunicación con los 16 empleados de su salón para que soliciten las ayudas a las que tienen derecho, pero asegura que es frustrante la manera en la que el gobierno ha trabajado con esta situación.

Amado Navarro - Propietario de los salones Amado Amado Salon & Body en San Patricio Plaza y Plaza Las Américas

Para el veterano peluquero y empresario, el mayor esfuerzo al momento ha estado en enfocarse en el protocolo que se seguirá en sus dos salones de belleza una vez vuelvan a abrir sus puertas.

Por eso, ha tomado estas pasadas semanas para comprar los artículos necesarios para mantener tanto a sus empleados como a sus clientes a salvo.

Navarro asegura que los servicios se van a ver afectados por las distancias que deben seguirse como medida de seguridad, además de las precauciones adicionales que hay que tomar.

Es una de las industrias que más se va a afectar por el tipo de servicio que se ofrece. Se puede peinar con guante, pero no se puede cortar con guantes, ya lo he intentado. Tengo que abrir con menos empleados porque tengo que dejar una estación de por medio. Normalmente entre estaciones hay cuatro pies. Eso nos llevará a empezar a trabajar por turnos”, menciona.

El peluquero señala que también se afectará la interacción que usualmente se da entre el cliente y el personal del salón.

Algo que preocupa a Navarro en medio de esta crisis es la venta de artículos de uso profesional que se envían a los clientes a sus casas. Asegura que, no solamente implica una violación al contrato entre el peluquero y la compañía distribuidora de esos productos, pues ambas se obligan a que el uso de estos se hará únicamente en el salón, sino que se pone en riesgo la seguridad del cliente.

“Estamos bregando con químicos y quienes los aplicamos tuvimos que estudiar para manejarlos. Además, me parece que no es el momento que una persona se esté gastando $50 o $60 en estos ‘kits”, enfatiza.

Tanto Navarro con los miembros de su equipo de peluqueros han mantenido contacto con la clientela para orientarles sobre las opciones que tienen las farmacias que, aunque no tiene la misma calidad de lo que se usa en el salón, les pueden ayudar a “resolver” mientras reabren los salones.

En cuanto al aspecto económico a nivel personal, Navarro menciona que la situación no es fácil y que se está “bandeando con los ahorros”.

Abraham Rohena - Propietario de Abraham Hair Salón & Spa, en City View Plaza y Caparra Gallery Building, en Guaynabo

Cuando entró en vigor la Orden Ejecutiva decretada en la isla, que impuso un toque de queda el pasado 15 de marzo, la prioridad de Rohena era tener dinero de su lado para ayudar a sus casi 60 empleados.

“Me puse en contacto con los suplidores y los ‘landlords’ (arrendatarios) para saber qué íbamos a hacer ante la situación y tuve buena respuesta de ellos. Este ha sido un tiempo de estar aprendiendo”, comenta.

Por las pasadas semanas, Rohena ha estado buscando cómo ayudar a su equipo de cara al futuro, tomando en cuenta que la mayoría son contratistas independientes y no tienen la liquidez para absorber una situación como esta, que es muy diferente a la vivida tras el paso del huracán María. En aquel momento logró abrir rápidamente el salón de City View Plaza y mantener a los empleados trabajando.

“Ahora me di cuenta que hay que digitalizarse. Siempre he tenido la inquietud de como poder llevar nuestra industria a la digitalización total. Hace dos o tres años cree página web y mis dos negocios operan a través de la nube”, asegura.

En esa búsqueda de cómo diversificarse, abrió una tienda virtual en conjunto con L’ Oreal para vender productos para el cabello. Además, el empresario se ha pulido en el manejo de las redes sociales con contenido útil para sus seguidores.

 En cuanto a las ayudas recibidas, Rohena señala que el dinero que se ha estipulado para empresas no es suficiente y espera que tanto el gobierno estatal como federal sean más diligentes para ayudar a una industria que ha quedado inoperante. Además, sugiere que se les de prioridad a los salones de belleza a la hora de abrir.

“Los dueños de negocios que pagamos ivu y patente no podemos abrir, aun cuando tenemos un plan de seguridad para que la operación sea lo más higiénica posible, pero hay gente haciendo trabajo sin reportarlo porque pueden moverse libremente por la calle. Si el contagio se ha detenido tienes que abrir los comercios porque la gente lo está haciendo de todas formas, sin ninguna protección ni control y estamos perdiendo todos”, asegura.

Peter Cardón - Propietario de Peter Cardón Salón en Guaynabo y Cardón & Erman Salón en Condado

Una de las mayores preocupaciones de Cardón en este periodo de aislamiento ha sido el bienestar de su equipo de trabajo y el impacto que el cierre total de la industria de la belleza ha tenido en sus familias.

Cardón -socio de Dana Erman en Cardón & Erman Salón en el Condado- señala que sus dos establecimientos han contado con la aportación de su director creativo, José Quiñones, que se ha dedicado a ofrecer seminarios virtuales sobre técnicas y tendencias para que todo el equipo mantenga la frescura y la inspiración.

Al veterano peluquero le llama la atención que el tema de los salones de belleza prácticamente no se ha tocado por parte de las autoridades gubernamentales cuando se habla tanto de las ayudas disponibles como de su papel para ir levantando la economía.

“No se puede tratar este tema de manera despectiva ni como una frivolidad. A grande o pequeña escala todo el mundo depende de su imagen. Nuestros servicios, además de belleza, aportan un aspecto emocional muy importante ya que se eleva la autoestima y se logra un equilibrio emocional que nos fortalece como individuos”, añade.

Además, enfatiza que el proceso de solicitar las diferentes ayudas ha sido frustrante, lento y agobiante, tanto para el equipo de trabajo, como para los dueños de negocios.

“Las plataformas todas inefectivas, la información confusa, los fondos inexistentes y la falta de comunicación coherente son la peor combinación para mantener los ánimos en alto”, destaca.

Cardón menciona que es consciente de que el regreso al salón implicará la activación de un nuevo protocolo de servicios y relación con los clientes.

“Por la naturaleza de nuestra especialidad, estamos acostumbrados a los cambios constantes de tendencias y modas. Estamos preparados para asumir esta nueva realidad, adaptarnos a nuevos enfoques, añadir equipos, productos, materiales y modificar algunas prácticas. Lejos de ser un servicio frívolo, el nuestro es un servicio esencial para el equilibrio emocional colectivo en un momento crítico como el que estamos viviendo”, concluye.

Sandra Miranda - Propietaria de Miranda Beauty en Condado

Ante la pérdida de ingresos, Miranda se ha enfocado en mantener el bienestar emocional de los 26 empleados que laboran con ella. “Mi grupo de trabajo es mi familia. Le hemos dado bien duro a nuestro chat, que se llama Los Miranditos. Ahí nos enviamos chistes y hablamos de las noticias. Me gusta estar al tanto de sus vidas, de sus necesidades para que entiendan que nos tenemos a nosotros. Cuando veo que alguno no contesta, lo llamo y me aseguro que esté bien”, explica.

La empresaria señala que toma estas medidas porque sabe que la necesidad económica puede llevar a la desesperación y a la depresión, algo que quiere evitar.

Para la empresaria, esta larga pausa le ha servido para idear otras formas de reinventarse, algo que no es desconocido para ella, quien se ha destacado por mantenerse siempre al tanto de la moda para el cabello y también pendiente de las tendencias en la administración de los negocios. Para eso, cuenta con el apoyo de sus dos hijos, profesionales en las áreas de contabilidad, negocios y estilismo, que la ayudan a marcar el camino que debe seguir para mantenerse a flote.

“Ya nos estamos preparando, pero, sobre todo, quiero que los clientes lleguen a un salón feliz y que hablemos de lo bueno que será todo más adelante”, añade.

Miranda entiende que es injusta la falta de prontitud de las ayudas a personas que trabajan por cuenta propia y a quienes laboran en la industria de la belleza.

  • Compartir esta nota:
Volver arriba