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Cuando los árboles tiemblan

En esta era de temblores, tanto los naturales como los creadas por la ambición y la ignorancia, es fundamental regresar a la memoria de los árboles
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Me lo han contado en secreto, y algunas de sus cosas las sé porque las siento por dentro.

Tal vez por eso algunes me han dejado que les cure, otres han retoñado cuando parecían morir tras cantarles una nana, y otres simplemente enderezan las hojas, estirándolas de felicidad. Así he descubierto que a les árboles no les gusta estar [email protected] Les encantan los abrazos humanos, "sonríen" cuando alguien se da cuenta de que están ahí, y agradecen a quien los ha germinado y sembrado. Les árboles nacen y crecen en grupos. Se mantienen conectados por las raíces a través de los siglos, nutriéndose unes a otres cuando están enfermos, cuidando de no invadir el espacio y luz de otro árbol que sea su familiar o [email protected] Una comunidad entera, un bosque, es capaz de almacenar agua, cambiar temperaturas y niveles de humedad, proteger de marejadas y huracanes... y me estoy enterando que hasta de temblores.

Cuenta el guardabosques alemán Peter Wohlleben en su libro "The Hidden Life of Trees" que los bosques son redes de conexión social; son como familias humanas: les árboles padres/madres viven junto con sus hijes, se comunican y les apoyan mientras crecen, comparten nutrientes con aquellos que están enfermos o luchan por sobrevivir, e incluso se envían advertencias de peligros inminentes, como los depredadores. Lo hacen emitiendo aromas. El bosque crece junto, sana en comunidad.

El portal physicsworld.com explica que los bosques son capaces de ayudar a proteger los edificios del daño producido por terremotos. Dice el artículo "How forests could limit earthquake damage to buildings" (https://physicsworld.com/a/how-forests-could-limit-earthquake-damage-to-buildings/) que "los investigadores consideraron qué ocurriría cuando las ondas de Love (un tipo de onda sísmica) se acercan a un bosque que contiene filas de árboles que son progresivamente más pequeños. Descubrieron que las ondas... se propagarían a través del bosque hasta llegar a una fila de árboles que sean justo de la altura necesaria. Entonces las ondas harían temblar a los árboles, convirtiéndoles en fuentes secundarias que disipen casi toda la energía vibratoria hacia abajo, a través de la Tierra. Por el contrario, descubrieron que cuando las ondas de Love se acercan a un bosque con árboles progresivamente más altos, la mayoría de la energía sísmica deberá reflejarse de vuelta hacia el lugar de donde provino". Por lo tanto, un edificio rodeado de bosque podría ser protegido del impacto de este tipo de onda sísmica.

Cuando comenzaron los temblores en el área sur, viajé para ofrecer técnicas de meditación. Lo más que funcionó —y, para algunas personas, lo único que funcionó— fue sentarse en círculo, tomarse de las manos y respirar juntos. La resonancia de paz que comenzaban a sentir algunes era transmitida a les demás. Pude ver los rostros de [email protected] guaniquenses cambiar de la desolación al alivio con tan solo ser [email protected] al círculo, conectar las manos, respirar con otres. Era la certeza de que ya no estaban [email protected] Era el amor de pertenecer [email protected] Como el bosque, enfrentar la onda y el embate [email protected] [email protected], canceló el aislamiento y la soledad.

Posiblemente un solo árbol no pueda rebotar una onda sísmica, pero un bosque entero sí. Ese agarre de manos era ver árboles enlazados por las raíces, resistiendo temblores y huracanes, sobreviviendo juntos.

Cuenta la monja budista Chan Khong en el libro "Learning True Love" que cuando los vietnamitas que huían de los estragos de la guerra de Vietnam pasaban semanas y meses varados en el mar sin encontrar un nuevo refugio, bastaba con que una persona en el bote mantuviera la calma para que [email protected] sobrevivieran.

En esta era de temblores, tanto los naturales como los creadas por la ambición y la ignorancia, es fundamental regresar a la memoria de los árboles. Cuando tiemble la vida:

  • Agarre las manos (raíces) de alguien cerca de usted.
  • Respiren [email protected] contando hasta 10 y en retroceso.
  • Si es propicio, abrace a la otra persona hasta que el sistema nervioso se apacigüe.
  • Si ve a alguien que está tan nervioso o más que usted, probablemente querrá que alguien le ayude. Tomen sus manos y respiren [email protected]
  • No tiene que decir nada, no aconseje, simplemente escuche y valide que la experiencia es difícil y que todes merecemos ternura y serenidad. La ansiedad no es culpa de la persona; es una reacción normal a un evento inusual.
  • Si no hay nadie alrededor y tiene pánico, abrace a un árbol hasta que sienta alivio.

Hace tres años me uní al movimiento de reforestación de Puerto Rico. Sembrando ternura en el monte junto con otres humanes de raíces nobles, se me ha ido cayendo otra capa de lo que nunca fui. He descubierto que soy una planta humana; que al visitar mi dolor más profundo o experimentar liberación del sufrimiento, siempre he estado rodeada de árboles. Han sido mis confidentes, mi refugio, apoyan mi silencio y me recuerdan mi bondad. Ahondo mis raíces en su silencio, porque reencontré mi comunidad entre ellos... les escucho y les siento.

En Facebook, 90 días: Una jornada para sanar

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