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¿Se puede vivir sin plástico?

Lo primero es darme cuenta de lo que consumo cuando está en el carrito de compras. ¿Realmente lo necesito?
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Ya no es “chic”, ni está de moda, tener un estilo de vida que genere basura, contaminación o maltrato animal. Muchas casas de moda famosas ya no utilizan productos de animales. Lo próximo que está “in” es montarse en el movimiento “Basura Cero” (“Zero Waste”). ¿Cómo participar?

Lo primero es darme cuenta de lo que consumo cuando está en el carrito de compras. ¿Realmente lo necesito? ¿Puedo escoger algo más ecoamigable? Dorián no nos azotó, pero dejó una gran tormenta de plástico en forma de botellas de agua y otros materiales no reciclables que llegaron a los hogares puertorriqueños.

Casi todo el plástico que consumimos contiene petróleo, un combustible fósil no renovable que calienta al planeta. Los fenómenos como Dorián ocurren para enfriar la Tierra circulando el calor hacia el espacio, pero el planeta seguirá calentándose si no cambiamos nuestro consumo basado en comprar para desechar. Falta poco para que el daño sea irreversible. Los gobiernos de otros países responsabilizan a los fabricantes de productos por el destino de sus envases, pero ese no es nuestro caso. Necesitamos generar la solución a nivel personal, familiar y comunitario. Decir que le toca al gobierno y recostarnos de eso para no hacer nada es contribuir al problema. Si nuestra vida está llena de plástico, somos parte del problema. Si dejamos de consumir productos que generen basura, dejarán de producirlos.

 Llevarlo a reciclar no es suficiente

Gran parte del plástico que tiramos en el contenedor de reciclaje llega a China. El documental “Plastic China” expuso en 2016 las condiciones de las familias que trabajan y viven entre las montañas de desperdicios de las plantas de reciclaje. China puso restricciones más fuertes sobre el material que puede enviarse. Ahora solo se reciclan los envases que tienen los números 1 y 2. Es imperante aprender a vivir sin plástico, para que no tenga que ser llevado hasta China (la barcaza consume petróleo) y no llegue a los vertederos.

¿Se puede vivir sin plástico?

Tomo agua de la pluma filtrada y almacenada en una botella reusable. Llevo bolsas de tela para la compra y, en vez de poner los vegetales y las frutas en estrechas bolsas de plástico finito, utilizo unas pequeñas de tela que cierran con un hilo. No compro las frutas y vegetales que los supermercados envuelven en plástico y gomaespuma (“styrofoam”). Esos materiales no se reciclan; crean contaminación. Lo he mencionado en algunos supermercados y he visto cambios, pero muchos todavía tienen esa práctica. Comprar en mercados locales orgánicos o directamente a los agricultores ecológicos genera una huella ambiental menor. No utilizan pesticidas y les ha tomado menos petróleo llevar el producto al consumidor.

He mandado a hacer toallas de tela para el ciclo menstrual; llevo a todas partes mis cubiertos, servilletas de tela y la fiambrera que compré en echoverdepr.com. No boto al zafacón la ropa que ya no necesito; la llevo a los contenedores de recogido del Salvation Army y otras entidades. Participo como voluntaria en las siembras de árboles nativos de paralanaturaleza.org. ¡Necesitan voluntarios! Si no reforestamos, no habrá mañana.

Microempresas abrazan la misión “Basura Cero”

Tras Dorián y la tormenta de plástico, me pregunté cómo podía adquirir champú, cepillos de dientes, de pelo y otras cosas que necesito sin generar ese material.

[email protected] [email protected] conscientes del ambiente me recordaron que, cuando viene una tormenta, el agua se puede filtrar y almacenar en recipientes reusables. Mencionaron empresas que basan sus productos en tratar al planeta con dignidad. Si contacta a alguna de las que menciono aquí, tenga en cuenta que a veces operan con una sola persona.

Kristal Acevedo es dueña de LaBanastapr.com, una microempresa inspirada en el cambio climático. Con ella puede conseguir cubiertos de acero inoxidable que se doblan dentro de una bolsita de tela que cabe hasta en el bolsillo del pantalón. Tiene cepillos de dientes de bambú, y utensilios de bambú para quienes no pueden comer con utensilios de metal. Vende una navaja de afeitar al estilo de nuestros abuelos, con una rosca para cambiar el filo de metal, el cual puede ser reciclado.

Me recomendaron a Mimorivivi.com, una empresa de jabones hechos a mano que no generan desperdicios. Venden champú en forma de barra. ¡Adiós plástico!

En Instagram están Linersitos, Ecolunera y La__papelera (esta última con dos guiones bajos), quienes venden toallas de tela para el ciclo menstrual. La__papelera ofrecerá un taller sobre cómo coser estas toallas el 31 de octubre y otro para hacer sus propios detergentes ecoamigables el 26 de septiembre, ambos en el Sierra Club de Río Piedras. En Facebook está Luna Caribe, un hermoso proyecto de Hilda Guerrero que confecciona toallas íntimas reutilizables para niñas y mujeres en situaciones de desventaja.

También me recomendaron la ropa y accesorios de Arte Mabu Pakarii; los tintes y tratamientos de cabello de Hennatural.com; los jabones de Econativee y de Enjabonate_pr (vende jabones de barra para perros), y los productos de limpieza de cleancult.com, que, según su página, están hechos en NYC y Puerto Rico.

[email protected] empresas mencionan que sus productos son veganos. El veganismo ayuda grandemente. La ganadería para consumo humano está entre las causas principales del calentamiento global. Para aprender a comer vegano, busque los deliciosos talleres de Lina Castillo en Poliniza, y los de backtothegardenpr.com.

 ¡Gloria a las manos de estas mujeres que salvan al planeta; nuestro único vientre-hogar!

 No he recibido ni recibiré beneficios al mencionar a estas empresas. Las menciono porque quiero que mi hogar planetario vuelva a estar saludable, y el estilo de vida que promueven es lo que hay que hacer para lograrlo. ¡Únete a este movimiento!

En Facebook,90 días: Una jornada para sanar

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