Loader

El futuro se mira en el pasado

Protéjanse y en la medida que puedan ayuden a minimizar los niveles de toxicidad que se prevén
Photo
  • Compartir esta nota:

Quedó claro el año pasado que no soy partidaria de las resoluciones de fin de año. No he cambiado de opinión, sigo pensando lo mismo. Este año los rituales han comenzado más temprano y con mayor intensidad. Con eso de que supuestamente estamos despidiendo una década, los fanáticos de los “to-do list” han desplegado toda su artillería para asegurarse de estar enfocados en lo que buscan, no solo para el 2020 sino también para la próxima decena. Naturalmente todos los esfuerzos dirigidos a la nueva década quedan anulados hasta que suenen las doce campanadas el 31 de diciembre del 2020 que es cuando realmente cerramos este ciclo. Lo bueno para estos entusiastas es que lo practicado queda como una especie de “dress rehearsal” para lo que les toca armar dentro de 12 meses.

Con el mayor de los respetos a los amantes de las intenciones, cada cual tiene derecho a celebrar las cosas como le dé gana, prefiero aprovechar la oportunidad para reflexionar acerca de lo que dejamos atrás.

El 2019 ha sido contestatario, convulso y confuso. Contagiosas hazañas individuales que podrían parecer fuerzas aisladas se convirtieron en poderosos movimientos globales. Se han desdibujado las fronteras y ha quedado en evidencia que es más lo que nos une que lo que nos separa. Un diálogo y una lengua común en contra del abuso, la corrupción, del maltrato al planeta y la violencia de género ha derribado las barreras culturales, ideológicas y lingüísticas y nos ha enseñado que las injusticias se luchan de manera solidaria.

El 2019 es uno de esos años que pasará a la historia como uno de gestas que marcan con determinación un antes y un después a nivel mundial. La polarización que desde hace tiempo hemos estado percibiendo, y que por minutos parece agudizarse, retumba en la mente y trae imágenes de momentos históricos señalados por el caos, la explosión y el conflicto.

Ya de cara al 2020 no olvidemos lo que hemos aprendido. Éste se perfila como un tiempo cargado de pasiones. Es año eleccionario y por experiencia sabemos muy bien lo que esto significa, podemos especular hasta el infinito. La época de elecciones siempre trae consigo antagonismo, sin sentido, combate, hipocresía y mucha pero que mucha verborrea. Ni hablemos de los tapones que se producen como consecuencia de las ruidosas caravanas -que le alteran los nervios hasta al más zen de los individuos- y toda la coletilla de situaciones que se producen como secuela de la lucha por el poder y que nos afectan y contaminan nuestro día a día. 

Hecha la reflexión de lo pasado y haciendo un compendio mínimo de una de las batallas que nos esperan en el 2020 los invito a cuidarse. Protéjanse y en la medida que puedan ayuden a minimizar los niveles de toxicidad que se prevén.

Hay personas que tienen ideas opuestas a las nuestras y aun así se logra mantener diálogos inteligentes, coherentes y puede que se alcance algún nivel de consenso. No obstante, con otros individuos este ejercicio es imposible. Queramos o no de alguna manera nos salpicará una de estas conversaciones. En la fila de la farmacia, en la oficina del médico, en una reunión familiar, en fin, los escenarios son infinitos. No se dejen engatusar ni caigan en discusiones estériles, hay personas con las que sencillamente es imposible razonar.

Mentes obtusas incapaces de ver la verdad en lo que no está dentro de sus esquemas. Recuerden que esa mala vibra se pega, incomoda y malhumora. Aléjense, huyan de esos círculos que quitan armonía y energía.

Para cerrar… a todos mis lectores una vez más les agradezco que tomen de su tiempo para leer mis pensamientos. Les deseo muchas felicidades y que este año que pronto estrenaremos les traiga todo lo que desean y todo lo que aún no han comenzado a soñar.

  • Compartir esta nota:
Posts relacionadas
Comentarios
    Dejar comentario
    Volver arriba