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Una pareja decide contraer matrimonio a pesar de las restricciones por el coronavirus

Karina Rodríguez y Carlos Ocasio disfrutaron de una ceremonia llena de detalles y rodeados por sus familiares más cercanos
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La pareja asegura que la boda realizada a finales del mes de julio superó todas las expectativas. (Foto: Enuel Viera)
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Tan pronto Karina Rodríguez y Carlos Ocasio se comprometieron en enero de 2018, iniciaron el proceso de la coordinación de su enlace matrimonial. La fecha seleccionada por la joven pareja fue el 24 de octubre de 2020.

Los planes apuntaban a que se celebraría una gran boda, como Karina siempre soñó. Ese primer baile de novios se realizaría en un amplio espacio, teniendo a todos sus amigos y familiares como testigos. Ella llevaría un vestido hermoso, brindaría con sus invitados y bailaría con su esposo hasta el cansancio. El tipo de evento al que muchos estaban acostumbrados hasta que, en marzo de 2020, la amenaza de la pandemia causada por el COVID-19 trastocó la vida de todos y cambió por completo la manera en la que se celebrarían las bodas, al menos durante este año.

“Habíamos dado depósito y habíamos opcionado una casa. Venimos de familias conservadoras y queríamos casarnos antes de mudarnos. Para abril, entramos en estrés y llamamos a nuestra coordinadora Rosalina Torres. Le dijimos que queríamos casarnos en una ceremonia civil y que no íbamos a permitir que el COVID-19 dañara nuestros planes de unirnos. No era lo que habíamos planificado, pero queríamos conservar la fiesta para el año que viene y pospusimos la boda grande para marzo 2021”, explica Karina.

A principios julio recibieron una llamada de la coordinadora para decirles que, si deseaban hacer una ceremonia pequeña ella podía ayudarlos a que fuera especial y significativa.

“La realidad es que no teníamos idea de lo que iba a suceder ese día, pero sí de lo que queríamos, que fuera algo pequeño. Cuando llegó el día, estábamos bien emocionados y contentos porque nos íbamos a poder casar. Dentro de todas las cosas malas que estaban pasando en el mundo, nos estaba ocurriendo algo bueno”, recuerda Karina, quien tan pronto supo la fecha acudió al diseñador Jean Cintrón quien le confeccionó un vestido en tan solo una semana.

A la boda asistieron las personas más cercanas a la pareja. Al novio, lo acompañaron su mamá, su abuela y su hermano. Mientras que los invitados de la novia fueron sus padres, su hermana y el prometido de esta. El hermano de Karina y otros familiares y amigos pudieron presenciar la ceremonia de manera virtual.

“Queríamos que estuvieran presentes todos nuestros seres queridos, pero entendemos que los tiempos han cambiado. Sin embargo, a pesar de todo, el día fue mucho más especial y perfecto de lo que imaginábamos. Nos casó la licenciada Giovanna Moreno, que es mi jefa. La ceremonia se tornó más especial porque fueron palabras que salían del corazón y porque estábamos con nuestra familia más inmediata”, afirma.

Karina menciona que, semanas más tarde, todavía ella y Carlos lloran de emoción cada vez que ven los vídeos y fotos de su boda.

“No me arrepiento de haberme casado en medio de una pandemia. Fue perfecto. La pasamos superbién y vamos a tener las dos cosas: yo voy a tener la boda grande que siempre he soñado y Carlos tuvo la boda pequeña que siempre quiso”, concluye.

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