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Claudia Madrid: la “stylist” de los famosos

Ha trabajado la imagen de influyentes celebridades y su reto es sacar lo mejor de cada persona sin ocultar su esencia
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Claudia Madrid ha dedicado 20 años a resaltar el estilo de muchas mujeres. (Foto: Suministrada/ Tamara Figueroa Font)
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Se abre la puerta del estudio de fotografía y sobre la mesa hay más de 30 combinaciones de joyas y accesorios perfectamente ordenados, un ropero portátil acomoda una decena de vestidos de diseñador y en el suelo un festival de calzados de exclusivas casas.

Al fondo una mujer rubia observa todo con detenimiento, se mantiene seria. De repente una enorme sonrisa ilumina su rostro: “Hola, soy Claudia, hemos estado escribiéndonos por las pasadas semanas”.

El interlocutor suele ser el manejador o publicista que acompaña una celebridad importante.

Ella es Claudia Madrid, “stylist”, quien por las pasadas dos décadas ha sido responsable de las elecciones estilísticas de, modelos, celebridades y clientes privados que desean lucir mejor. Por los pasados dos años ha trabajado como asesora de imagen oficial de Miss Universe Puerto Rico, lo que la ha hecho responsable de parte del éxito de Kiara Liz Ortega y Madison Anderson Berríos.

La rutina de la asesora de imagen y colaboradora de Magacín ha sido testigo desde las peticiones más extravagantes de famosos hasta de aquellos que trivializan la labor que realiza.

Disfruto mi trabajo mucho y la discreción es una de mis principales cualidades. Estoy aquí para hacer que la persona luzca bien, que encuentre sus puntos fuertes y destacarlos. Confían mucho en mí, sus inseguridades, sus gustos y eso es información que desecho inmediatamente. Yo no cambio personas, sino que busco cómo pueden verse mejor, dentro de su estilo”, explica.

En la época de las tendencias y la inmediatez, la rutina de Claudia incluye traducir a un lenguaje realista esas tendencias de moda que muchas veces se muestra de manera audaz en la pasarela.

Creatividad infinita

Según comenta, su atracción por el mundo de la moda comenzó desde que era una niña. Sabía cómo combinar prendas de vestir de manera acertada, miraba con atención el ritual de su madre al arreglarse.

“De pequeñita, leía las revistas mientras otros de mi edad leían cuentos. Miraba más que todo la moda. Los colores eran los que me llamaban la atención. Me quedaba fascinada con los trajes que veía”, recuerda.

Pero, con el paso del tiempo, también llegaron otros intereses y, además de la moda, Madrid decidió ir a la universidad a estudiar ciencias políticas. Primero asistió a Syracuse University y luego a Georgetown, en Washington.

“En la capital federal era tan interesante la combinación de las culturas que conocí, que eso me dio una perspectiva más amplia de la moda y el estilo. Tuve ‘roommates’ turcas, sudafricanas y de otros países de quienes aprendí mucho. Pude ver de cerca ese gusto impecable de los europeos y de mujeres de distintos lugares del mundo y cómo interpretaban la moda”, explica la “stylist” que añade que su estadía en la capital federal coincidió con el momento en el que los príncipes Felipe de Asturias (hoy rey de España) y Pablo de Grecia asistieron a la misma institución.

Madrid tuvo la oportunidad de trabajar en el Congreso de Estados Unidos y en la Organización de los Estados Americanos (OEA), experiencias que ella describe como “herramientas que me beneficiaron cuando di el salto a la moda”.

“Cuando regresé con un resumé lleno de todas esas experiencias fascinantes, no había trabajo para mí. A nadie le importaba mi ‘background’. En ese momento empecé a trabajar con una agencia de publicidad en el área de ‘marketing research’ y mi primera cuenta de ‘retail’ fue el primer festival de belleza de Sears donde comencé a conocer más sobre la industria de la belleza y la moda”, recuerda.

La experiencia la llevó a trabajar con una compañía que distribuía las fragancias de los diseñadores de moda Issey Miyake y Jean Paul Gaultier.

“Entre las fragancias y la ropa tiene que haber una alianza en percepción y hasta en mercadeo. Cuando mezclas todo eso se forma la receta perfecta y fue ese trabajo que me llevó a decidirme a dedicarme a la moda”, añade.

Desde que comenzó a laborar como “stylist”, Madrid ha colaborado con varias publicaciones del país, incluyendo la desaparecida Fashionista, Por Dentro y Magacín de El Nuevo Día. También ha estado detrás de sesiones fotográficas y campañas publicitarias que han tenido como protagonistas a artistas y deportistas de la talla de Mónica Puig, Antonio Orozco, Kany García, Ismael Cruz Córdoba, Olga Tañón, Alexandra, Adamari López, Angelique Burgos, Modesto Lacén, Águeda López, Denise Quiñones, los españoles Abraham Mateo, Clara Alvarado y Maria León. Además de la presentadora Giselle Blondet, entre otros.

Otra labor que hace con mucho entusiasmo es organizar el guardarropa y realizar las compras necesarias para algunas clientas que tienen poco tiempo para esos menesteres. Al final, Madrid crea un “look book” o catálogo con todas las opciones disponibles.

los cambios de la crisis

Madrid recuerda que, al comienzo de su carrera, la moda pasaba por un buen momento y eso respondía a una situación económica holgada que les permitía a las mujeres invertir más dinero en mantener su apariencia.

“La moda estaba en su esplendor. Mi vida como ‘stylist’ no hubiera sido la misma de no haber sido por la presencia de María Zipperle y su tienda Oui porque la calidad y la cantidad de marcas de prestigio en la moda mundial era una gran ayuda”, comenta.

No obstante, cuando la crisis económica llegó, muchas tiendas cerraron a la par con la merma en la actividad social y la cantidad de dinero disponible para gastar en ropa y complementos.

Aunque asegura que ha sido un impacto fuerte, Madrid destaca que esto llevó a la mujer moderna a reinventarse y a transformar los parámetros de la elegancia y el glamour en el día a día.

Entre los cambios más trascendentales que Madrid ha visto en lo que a vestimenta femenina se refiere se encuentran la apertura a estilos más casuales.

“Esa formalidad que existía antes fue desapareciendo. Muchos estilos de vida cambiaron y eso afectó la moda. La gente tuvo una transición a la austeridad y eso los llevó a no querer estar tan formales todo el tiempo, lo que hizo que la moda empezara a evolucionar hacia un estilo más casual”, apunta.

La crisis económica también llevó a las personas a buscar a la manera de maximizar cada pieza que tienen en el clóset, lo que ha coincidido con una mayor conciencia de la protección del ambiente, que lleva a muchas mujeres a adquirir prendas de vestir con mayor potencial de duración.

Estoy muy a favor de sacarle provecho a lo que ya tienes. A mis clientas siempre les doy oportunidad de que reciclen, de que no sea constantemente una cuestión de invertir y comprar, sino que vean los beneficios de lo que tienen colgado en sus clósets. Muchas personas terminan usando lo mismo porque no ven lo que tienen, Ahí está la clave”, destaca.

Créditos

Fotos: Tamara Figueroa Font

Moda: Traje negro “halter”, de Stella Nolasco; sortijas, de Triad Collection; y “cuff” dorado de Paola Baella.

Peinado y maquillaje: Ingrid Román

Bronceado: Sun Color Tan

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