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Diseñadora puertorriqueña sigue atendiendo la demanda de ropa para recién nacidos

A través de Papalotes, Lori Riollano sigue vistiendo de gala a los bebés en medio de la cuarentena
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Lori Riollano cuenta con gran experiencia en la industria de la moda infantil. (Foto: Suministrada)
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Nota de las editoras:

Como parte de nuestro compromiso con la industria de la moda y belleza del país, Magacín presenta una serie de artículos sobre la labor de creadoras locales y cómo están manejando sus negocios en medio de la crisis provocada por el COVID-19. La reportera Liz Sandra Santiago nos narra sus historias.

“Los nacimientos no se pueden poner en cuarentena ni en ‘on hold’. Hay una necesidad de conjuntos para sacar a los bebes del hospital y de regalitos”, dice la diseñadora Lori Riollano, quien por 21 años se ha mantenido creando la marca de ropa de niños Papalotes, 13 de ellos administrando una tienda que lleva el mismo nombre.

Y es que, en medio de la cuarentena, cuando tuvo que cerrar su negocio y dejar a un lado las múltiples órdenes que son comunes en estas fechas para actividades -tales como graduaciones, bautismos, primera comunión y confirmación- se ha tenido que mantener activa haciendo ropa para recién nacidos.

“He podido dedicarle más diseño de ropa para bebé, que siempre había querido expandirlo, y he tenido el tiempo para poder desarrollar las ventas por las redes sociales y así poder analizar y entender el comportamiento del mercado”, añade Riollano.

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Parte del inventario de Papalotes. (Foto: Suministrada)

En las dos décadas que lleva como empresaria, Riollano, cuya tienda ubica en Guaynabo, nunca había enfrentado una crisis tan fuerte. Sin embargo, asegura que el golpe llegó en el llamado “high season” en la industria de la moda, la tecnología ha surgido como su auxiliadora.

“Aunque ya teníamos presencia en las redes sociales, tuvimos que dedicarles más tiempo a las ventas virtuales, específicamente a la ropa bebé”, menciona la diseñadora que entrega las órdenes a través del correo y que ha tenido peticiones de envío tanto a Puerto Rico como a Estados Unidos.

Riollano destaca que su clientela ha respondido muy bien y que, en ocasiones, las compras van dirigidas a seres queridos que acaban de tener sus bebés y ella hasta les incluye notas personalizadas.

En un momento tan tenso como el que se vive, Riollano está convencida que en un futuro cercano habrá cambios en el proceso de diseño, confección y entrega de las piezas. Destaca que los negocios como el de ella tendrán que evolucionar hacia las ventas virtuales.

“Al momento, estamos tomando ordenes por las redes sociales.  Si necesitamos tomar medidas, las hacemos por Facetime, algo que ya hacíamos por años con nuestros clientes que viven fuera de Puerto Rico. La manera en la que vamos a salir adelante en el futuro será agrandando el inventario de bebe, buscando la mejor manera de simplificarles el proceso de compra de nuestros clientes y, definitivamente, la clave está en mantener un servicio de excelencia”, concluye.

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