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Dos carteras Dior con toque boricua

La artista Gisela Colón fue seleccionada para participar en el importante proyecto Lady Dior en el que puso su creatividad al servicio de importante casa de moda francesa
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Aunque se considera una apasionada de la moda, Gisela Colón no contempla la posibilidad de experimentar como diseñadora. (Foto: Suministrada)
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Gisela Colón siempre le ha fascinado la moda. Disfruta vistiendo de marcas como Dior, Chanel, Gucci, Dolce & Gabbana y Tom Ford. Pero siempre lo ha visto como parte de su imagen, pues su verdadera pasión es la carrera a la que se ha dedicado por los pasados años: el arte.

Sin embargo, esos intereses se unieron en el nuevo proyecto Lady Dior, el cual se ha disfrutado y que ha hecho que el nombre de una puertorriqueña brille junto a la prestigiosa casa de moda francesa. Y es que, Colón fue seleccionada junto a otros artistas de diversas partes del mundo para darle tu toque a la famosa cartera.

“Veo mis creaciones para Dior como ‘las bolsas del futuro donde la energía se captura en el interior para crear una dirección para el ojo de la mente, proporcionando una sensación de asombro y conexión con los misterios del universo. El principal elemento creativo presente en ‘las bolsas del futuro’ es la escultura elipsoide cristalina, que encarna la forma celeste de la elipse presente en la naturaleza y el cosmos”, explica Colón.

La artista es la creadora de un bolso plateado llamado “Stardust” y, según lo describe, “evoca la magia del reino cosmológico, la maravilla de los fenómenos interestelares y el espíritu pionero de las exploraciones del espacio profundo”.

Su otra propuesta es una cartera negra calidoscópica titulada “Amazonia”, que encarna los encantadores fenómenos sobrenaturales que ocurren en la Tierra, tomando en cuenta la majestuosidad de escenarios naturales tales como El Yunque, la biosfera pulsante de la selva amazónica, las misteriosas luces de aurora boreales y los enigmas oceánicos de las profundidades marinas.

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(Suministrada)

“El propio Monsieur Christian Dior se sintió muy atraído por las fuerzas invisibles que impregnan el universo. Era conocido por ser muy supersticioso y nunca comenzaba un espectáculo de moda sin haber consultado a su lector de cartas del tarot. También creía en el poder de la naturaleza; amaba las flores y en cada desfile al menos una modelo lucía sus flores favoritas, el lirio de los valles. Mi reinterpretación del bolso Lady Dior defiende y promueve el legado de Monsieur Dior de traer una sensación de asombro y respeto por lo invisible, y el amor por la naturaleza y la belleza en nuestra vida diaria”, explica Colón.

Del lienzo a Dior

Colón es una experimentada artista que ha trabajado en Francia, Bruselas, Londres, Arabia Saudita. En 2019 tuvo varias exhibiciones en Europa, una de ellas en el Grand Paláis de Champs-Élysées, durante la Bienal de París.

“El Grand Paláis es un palacio esplendoroso con el techo hecho completamente en cristal. La luz del sol penetra a través de sus cúpulas cristalinas, creando un ambiente maravilloso para ver y experimentar el arte. Bajo estas condiciones variables, mis trabajos se activaron de una manera bien especial exhibiendo la gama completa del espectro de color variable, que es mi especialidad única. Aquí es donde mi obra se destacó a los ojos del curador de arte de Dior”, asegura.

Consciente de que cada proyecto tiene un impacto diferente en su carrera artística, Colón describe este momento como uno muy especial porque le ha permitido ganar reconocimiento más allá del alcance del mundo del arte y llevar su talento a una audiencia más amplia, lo que le permite expandir horizontes culturales.

Sin embargo, ante la pregunta de que si existe la posibilidad de que esta experiencia la lleve a moverse al área del diseño de moda, ya sea a través de carteras, accesorios o ropa, su respuesta es clara y contundente.

“No. Mi enfoque es el arte visual”, dice con gran seguridad.

Abogada y artista

Aunque nació en Vancouver, Canadá -donde su madre alemana y su padre puertorriqueño cursaron estudios universitarios- Colón creció en San Juan, Puerto Rico.

Es egresada de la Universidad de Puerto Rico, donde obtuvo un bachillerato Cum Laude en Economía y luego se mudó a Los Ángeles, donde estudió Derecho en Southwestern University.

“Mis inicios en el arte comenzaron cuando yo era muy niña viviendo en Puerto Rico. Tuve bastantes momentos en los primeros años de mi juventud que fueron fundamentales para darme cuenta de que el arte era algo especial y trascendental. Mi madre era pintora aficionada y yo pasaba mucho tiempo trabajando como su joven asistente. Pasamos muchas horas creando pinturas al óleo de temas cotidianos que mi madre nos presentaba, como campos de caña de azúcar, flores tropicales, maracas, guiros, vasijas de barro, cerámicas, bohíos, ondulantes paisajes rurales verdes, la selva tropical y muchos otros temas naturales autóctonos de Puerto Rico”, recuerda.

Desde muy pequeña le cautivaron los colores de las obras de Paul Gaugin, el movimiento de Vincent Van Gogh, la luz de Renoir, la humanidad de Rembrandt, la poesía de Miró, la intensidad de Pablo Picasso. Artistas que inspiraban a madre e hija.

Junto a su madre aprendió que “el conocimiento para crear viene de adentro, que lo que todos tenían en común era su propio idioma, su forma única de ver el mundo, y yo también podía ver el mundo a mi manera. Aprendí el poder de ser un autodidacta, que hasta el día de hoy ha impregnado positivamente toda mi vida”.

Colón recuerda que durante su niñez en Puerto Rico realizó pinturas colaborativas al óleo ilustrando la zafra de la caña de azúcar.

Aunque en la actualidad reside en Los Ángeles, Colón mantiene una propiedad en Puerto Rico y también buenas amistades, como el galerista Walter Otero.

Minimalista y futurista

La artista explica que, a través de los años, ha desarrollado un vocabulario artístico muy personal y un estilo al que ha bautizado “Minimalismo orgánico”, que fusiona características de vida real con formas reductivas.

“Mi práctica artística se centra en el universo mismo, el reino cosmológico, nuestro sistema planetario y las fuerzas vitales que existen a nuestro alrededor. Operando en la intersección del arte y la ciencia, abordo preocupaciones fenomenológicas y las leyes físicas del universo como la gravedad, el tiempo, el movimiento, la energía y la transformación. Mi vocabulario de formas orgánicas y geometrías humanizadas encarna la energía vital que impregna a todos los organismos vivos y las fuerzas visibles e invisibles que impregnan el mundo que habitamos”, detalla Colón.

En su obra se nota su origen caribeño. Los años en los que vivió y disfrutó la belleza natural de Puerto Rico son palpables, asegura la artista.

“Aprovechando la energía cruda de cambio, crecimiento y transformación que experimenté al crecer en la isla de Borinquen, he imbuido mi trabajo con la energía palpitante del bosque de El Yunque, la contundente bravura del Océano Atlántico y el Mar Caribe, y la vitalidad conmovedora, vivacidad y resistencia de la cultura puertorriqueña”, añade.

Un año lleno de planes y trabajo

Para Colón, el 2021 llega con muchos proyectos en agenda. A finales de febrero presentará una exhibición en solitario en el Tephra Institute of Contemporary Art, de Washington D. C. que llevará por nombre “Quantum Leap”.

Su trabajo también es parte de una exhibición itinerante organizada por Los Angeles County Museum of Art, titulada “Light, Space, Surface: Southern California Art From LACMA’s Collection”. La primera parada de esta exhibición será en el Frist Art Museum, en Nashville y más adelante llegará al Addison Gallery of American Art, Andover, Massachusetts donde permanecerá hasta el 2022 y culminará en The Ringling Museum of Art, en Sarasota, Florida.

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