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La magia del maquillista puertorriqueño Raúl Otero

Luego de su exitosa carrera en el extranjero, el experto asegura que regresará a vivir a la isla
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El reconocido maquillista puertorriqueño cuenta cómo ha sido su camino al éxito. (Foto: Suministrada)
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De niño, Raúl Otero solía ir a la casa de una líder de su comunidad para compartir con sus amigos y uno de los recuerdos más vivos que tiene en su memoria era cuando se sentaban a ver el canal Fashion TV.

En aquel tiempo, la líder Joanna Báez se proponía llevar a los jóvenes del residencial Luis Lloréns Torres la oportunidad de aprender un poco más sobre el mundo del modelaje y el estilismo a través de un programa especial. Entre los aspirantes a convertirse en modelos, maquillistas y peluqueros estaba Otero, quien recuerda que cuando veía a la supermodelo Naomi Campbell suspiraba, admiraba su belleza y soñaba con que algún día la maquillaría.

Pero los anhelos se mezclaban con la realidad. Primero debía dominar el arte del maquillaje y vivir muchas experiencias antes de tener frente a él uno de los rostros más conocidos del modelaje mundial.

“Uno de los momentos más gratificantes de mi carrera ha sido trabajar con Naomi Campbell porque me demostró que todo el trabajo y el sacrifico que uno hace para salir adelante, para lograr las metas, finalmente tiene su recompensa”, dice emocionado hasta las lágrimas.

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La modelo Naomi Campbell durante un evento celebrado en junio pasado, ocasión en que el puertorriqueño Raúl Otero estuvo a cargo de su maquillaje. (Shutterstock)

Otero narra que el primer encuentro con la supermodelo fue “un poco intimidante”. Lo citaron en un lugar donde se le estaba haciendo una sesión fotográfica a Campbell. La idea era que, de ser seleccionado para formar parte del equipo de la modelo, fuera familiarizándose con su manera de trabajar. Ella lo entrevistó y aunque se moría de los nervios, se mantuvo seguro.

“Sentí que nos conocíamos de años. Después viajé con ella por dos semanas y fue algo bien bonito. Conocí a muchas personas a través de ella. Ya llevo dos años trabajando con ella. Cuando me necesita -porque tiene diferentes equipos que activan para distintos eventos- allí estoy”, explica.

Otero aprendió a maquillar porque vio esta destreza como una manifestación de arte. De niño se la pasaba dibujando y pensaba que en la adultez tal vez se convertiría en pintor. Por eso, cuando comenzó a ver a sus amigas maquillarse pensó que él también podía hacerlo, pues “era como dibujar en un papel”.

En el programa especial que se llevaba a cabo en su comunidad aprendió lo básico y su talento lo llevó a mejorar cada día más hasta que se cruzó en su camino el maquillista Mitch Rosario, quien se convirtió en su mentor hasta el momento de su fallecimiento en el 2003.

“Fui asistente de Mitch Rosario, quien me enseñó lo que era un desfile de moda y todo lo que un maquillista puede hacer en un escenario como ese. De la mano de Mitch conocí el mundo de la moda y me enamoré”, recuerda.

En el 2007, Otero decidió que era momento de vivir otras experiencias y regresó a Nueva York, ciudad que lo vio nacer, aunque se siente puertorriqueño, pues vivió en la isla parte de su niñez y adolescencia.

“Ya aquí las oportunidades no me estaban surgiendo. Era joven y de bajos recursos, así que no temí irme a Nueva York a explorar. Cuando llegué allá empecé de cero. Mi primer trabajo fue en el ‘counter’ de MAC en Macy’s, trabajando con mujeres reales y aprendí mucho a maquillar distintos tonos y tipos de piel”, relata.

Luego conoció a su colega maquillista Yadim Carranza, quien vio su talento y le invitó a formar parte de su equipo de asistentes.

“No sabía cuán grande era hasta que empecé a trabajar con él. El primer editorial en el que lo asistí fue en la revista V. Trabajar con él me abrió las puertas a un mercado grande y así llegaron oportunidades para trabajar editoriales para revistas como W, Vogue Italia, Harper’s Bazaar y hasta con celebridades como Rihanna. Él me enseñó cómo es el negocio a gran escala y me dio la entrada”, asegura.

Regresar a su isla

Otero vive con intensidad y pasión cada experiencia profesional, pero acepta que lo más duro del camino para alcanzar sus metas ha sido dejar a su familia en Puerto Rico.

A pesar de la nostalgia, el joven de 33 años no se arrepiente de haberse ido, pues asegura que “ha sido una etapa de enseñanza y crecimiento. No soy la misma persona que se fue en 2007.

Me hizo quien soy y aprendí muchísimo. Nunca pensé que iba a tener una carrea como la que tengo”.

No obstante, siente que es momento de regresar a su isla y piensa hacerlo este mismo año, aunque se mantendrá viajando a donde se requieran sus servicios, pues entiende que tiene la estabilidad profesional y el buen nombre para hacerlo.

Una vez se establezca en Puerto Rico, planifica comenzar a dar una serie de “master classes” sobre maquillaje. Además, sueña y visualiza comenzar a trabajar con más celebridades, pues disfruta mucho la dinámica que se da a la hora de seleccionar la apariencia que llevarán los artistas a eventos de gala.

Al final, los planes de Otero son seguir trabajando fuertemente, aunque estando más tiempo con su familia.

“Cada vez que me toca trabajar un proyecto nuevo, siempre recuerdo cuando era un niño e iba a la casa de Joana Báez a ver Fashion TV y pienso que con sacrificio, dedicación y disciplina se pueden lograr los sueños. Esto no es trabajo, es algo que amo y que lo hago con pasión. Estoy agradecido con Dios”, concluye.

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