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La transformación de la fe

Puede que los conceptos regionales sobre la fe estén cambiando, pero una cosa es cierta: la gente aún busca algo en lo que creer
  • Por WGSN
  • 21 ABR. 2019 - 08:00 AM
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Los influencers de la fe impulsan este fervor y hacen que la religión sea “cool”. (Foto: WGSN)
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En Occidente, la religión está en retroceso: un estudio pronostica que el 35% de la población de Estados Unidos no tendrá ninguna afiliación religiosa en 2030, una cifra superior al porcentaje de protestantes. En Reino Unido, la cantidad de personas que se identifican como anglicanas ha caído del 30 % en el 2000 al 15 % en 2017 –y es solo de un 3 % para los jóvenes de 18 a 24 años.

¿Qué está sustituyendo a los lugares de adoración en estas regiones? El bienestar, la espiritualidad y los viajes transformadores, una nueva industria que ayuda en la búsqueda de trascendencia.

Es un paso más allá de los viajes de experiencias, donde la gente regresa con una visión del mundo cambiada tras un proceso de reflexión personal y de interacción con una nueva cultura o entorno.

Valga como ejemplo Thread Caravan, donde los viajeros aprenden sobre la artesanía tradicional en las comunidades donde se originaron. Una vez regresan, “la gente comienza a preocuparse más sobre la procedencia de las cosas que compran”, explica su fundadora, Caitlin Ahern.

Como señaló Vogue en un artículo sobre el tema: “Esta acción posviaje es lo que diferencia al viaje de experiencias del viaje transformador”.

Un creciente número de jóvenes latinoamericanos no viaja por el mundo en busca de fe, sino que adoptan nuevas creencias. El pentecostalismo y el evangelismo están en auge en Latinoamérica promovidos por la Generación Z y los Millennial, que encuentran estas religiones menos críticas y más tolerantes con estilos de vida alternativos que el catolicismo, que está disminuyendo en la región.

Según las proyecciones, para 2030 los católicos serán una minoría religiosa en Brasil.

Los influencers de la fe impulsan este fervor y hacen que la religión sea “cool”.

Con más de cinco millones de seguidores en Twitter y otros tantos en Instagram, la modelo y YouTuber brasileña Maju Trindade es una influencer de estilo global y también una cristiana renacida. Sus “posts” en las redes abarcan desde lo último en sudaderas con capucha de Supreme a tuits con mensajes como “Jesús es sencillo”.

Trindade es una predicadora en las redes, al igual que Priscilla Alcántara, una estrella del pop brasileña de cabello pastel que impulsa la “cultura de Jesús” a través de conciertos donde se agotan las entradas, los “revivals” de iglesia y los evangelios diarios.

La nueva ilustración

En tiempos de incertidumbre, nos aferramos a lo que nos reafirma y, aunque la religión está en declive en Estados Unidos y Europa occidental, la fe en uno mismo está creciendo: los viajes transformadores y el acondicionamiento ambiental están ganando terreno como nuevas formas de impulsar positivamente nuestros límites mentales y físicos.

En algunas partes de Latinoamérica, la religión evangélica se está volviendo “cool” impulsada en gran medida por un nuevo grupo de jóvenes influencers con fe.

Pero no todos estamos buscando la perfección: los creativos también adoptan las adorables imperfecciones que nos hacen ser quienes somos –y al mundo ser lo que es.

En 2020, nos centraremos más en ser humanos que en ser superhumanos.

Nueva fe

Las realidades y complejidades de la sociedad moderna nos llevan a reconsiderar cómo lidiamos con la ética y la espiritualidad. Hasta el Dalai Lama recientemente dijo que las realidades de la vida moderna necesitan una nueva forma de ver la espiritualidad. Para algunos, hay un futuro tecnológico que ofrece nuevas visiones de la espiritualidad y la ética, mientras otros están mirando hacia el pasado en busca de alguna dirección que vaya hacia una espiritualidad más en sintonía con la naturaleza.

Sea cual fuere el camino que decidamos tomar, evidentemente hay una necesidad por encontrar un nuevo camino espiritual que nos guíe hacia el futuro.

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