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Laura Esquivel presenta la antiheroína que busca una conexión

En su primera novela gráfica -ilustrada por su sobrino- la autora mexicana hilvana una historia de amor, encuentro y resurrección
  • Por Susanne Ramírez de Arellano
  • 10 NOV. 2019 - 08:00 AM
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Laura Esquivel presenta la novela gráfica “A Lupita le gustaba planchar”. (Fotos: Suministradas)
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Lupita es una antiheroína única - ella no necesita capa para ser superhéroe. Cuando el lector la encuentra, al tiro sabe que nunca la olvidará. Lupita se mete al subconsciente y se queda. Se refleja insistente en los pedazos de su ser que todos llevamos dentro como mosaicos de cristales de colores, interconectados por un tejido común -nuestra humanidad.  

En su primera novela gráfica “A Lupita le gustaba planchar”, Laura Esquivel, la autora mexicana más leída en el mundo, nos regala a Lupita y su entorno, uno bastante complicado, por cierto. Jordi Castells, con sus ilustraciones gráficas poderosas, le da corazón.

Las ilustraciones son el complemento justo para las palabras de Esquivel, dando vida a una mujer que piensa que “no había nada más aterrador para ella que el miedo a no ser amada. A pasar desapercibida”.

Este no es un cuento de amor entre bizcochos que saben a rosas y cebollas picadas que nos hacen llorar, como en su majestuosa novela “Como agua para chocolate”. Al contrario. En Lupita, Esquivel hilvana una historia de amor, encuentro y resurrección cruda y real como la vida misma.

“[Lupita] es un personaje que fue guiándome. Es un personaje muy poderoso que fue esperando hasta que yo tuviera ciertas experiencias para que pudiera transmitir en profundidad”, dijo Esquivel, en una entrevista exclusiva con Magacín desde su hogar en México, junto a su sobrino y artista gráfico Jordi Castells. 

El personaje que creó Esquivel es una mujer policía poco bendecida físicamente, que ahoga sus penas en el alcohol, las drogas y el baile, para poder seguir viviendo con el recuerdo de la violencia que sufrió de niña (una violación por su padrastro), los golpes de su marido y la muerte de su único hijo -a manos de ella cuando estaba ebria.

Es que Lupita se ahoga en una sociedad marcada por siglos de injusticia. Donde “llevaba años convencida de que no valía un comino, y se colocaba debajo de los demás. Se sentía poca cosa”. Desde este panorama -el que tanto se asemeja a lo que viven nuestra América Latina y el Caribe hoy, Lupita, a través de traspiés y tragedias, nos muestra el camino a la sanación y la paz.      

“Por eso yo tomo un ser que ha sido tan marginado, violentado, lastimado, además un ser que es doble A, y cómo va a salir. La salida es cuando en verdad te conectas, y ese era el reto de la búsqueda, aparentemente policíaca, Lupita va a caer y a tocar fondo, y finalmente va a salir,” dijo Esquivel.

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"A Lupita le gustaba planchar"

Lupita busca lo que todo ser humano -el amor. Su búsqueda la lleva a estar en el lugar equivocado, a la hora equivocada y, sin querer, termina metida de lleno en un asesinato político. Deshilvanar el misterio de quién fue el autor del crimen pone su vida en riesgo y la lleva al reencuentro con ella misma.

Los dibujos de Castells le dan vida al personaje de Esquivel - le dan forma, expresión y sentimiento. Y una fuerza brutal.

“Jordi tiene una facilidad de captar el alma humana, de hacer visible aspectos tan invisibles, nos da un rostro de Lupita, nos da una Lupita que también la ves y te encanta y te conmueve”, dijo Esquivel.

Al preguntarle a Castells cómo se imaginó a Lupita de esta forma, contestó: “¡Lupita me encontró a mi”!

“Primero a través de la increíble descripción que hizo Laura: en su texto define perfectamente por lo menos la manera en que Lupita se ve a sí misma: baja de altura, redonda, de tez morena, con cabello negro largo en trenzas. Pero esos sólo son descriptores físicos, que no comunican su fuerza ni su vulnerabilidad”, dijo.

“Ahí fue donde tuve que conectar con todas las mujeres que conozco, e imaginarme esa fuerza y esa vulnerabilidad en ellas, para llegar a una amalgama que no sólo es femenino sino humano. Lupita es un espejo para todos sin importar género. Es un ser humano con muchos defectos pero lo que la define son su virtudes”. 

Esquivel explicó que los mayas decían que el universo no es otra cosa que una matriz resonante a la cual nos podemos conectar para obtener toda la información del universo. “Hasta que surgió la web, entendí este concepto plenamente. De lo que los mayas hablaban era de una interconexión”, dijo.

“Vivimos en un universo que está totalmente conectado. No hay una sola partícula, por más pequeña que sea, que no comparta información con las demás por medio de una transmisión invisible y silenciosa”, dijo.

 “Lo que está pasando con esta crisis global, este desequilibrio, tiene que ver con la desconexión de unos con otros, de la desconexión de nosotros con otro orden, y de cierta idea de separación, de esta idea de frontera, de división, y entonces la gente busca desesperadamente una salida y una conexión”, dijo Esquivel. 

“Cuando llegaron los españoles, venían con una visión lineal del tiempo y por lo general ese tipo de visiones son las que están atrás de todo imperio. Los estamos viendo en este momento -por eso es que [Lupita] coincide en este momento de una forma tan importante”, dijo. 

Llevado al presente, Esquivel dijo: “Ahorita, imagínate tú la cantidad de gente en Estados Unidos que está en manos del alcohol, de las drogas, y buscan esa conexión, y buscan esa salida. Pero no se le va a dar en un modelo económico equivocado. Al servicio de un consumismo, de producir, del capitalismo, que cada vez nos va separando, nos separa, nos separa, y es el uno contra el otro, hombres contra mujeres, esos contra los otros, porque la idea de trabajar todos para conectar con otra realidad, con otro orden, está negada”, dijo.

Esquivel explica que esta apertura hacia una nueva conciencia, hacia una nueva cosmovisión -una reconexión a la conexión ancestral - va a provenir de las mujeres.

“Las mujeres son las que tienen esta conexión, por cuestión meramente física. Cada mes sus ritmos biológicos se conectan con la luna, se conectan con el cosmos, están en contacto mucho más directo con el orden cósmico que los varones”, dijo.

“Porque Lupita es ese personaje que nos representa a las mujeres, representa esta enorme posibilidad de transformación, de sanación, de purificación”, explicó.

Para Esquivel, y para el que lee “A Lupita le gustaba planchar”, la labor de Lupita es esa, es ir del profundo dolor, de la profunda ira, la profunda herida más fuerte y dolorosa y encontrar el camino hacia el entendimiento y la paz. Para todos y para nuestra dolida y muy querida América Latina. Y nuestro Puerto Rico.

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