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En el tiempo de Deborah Martorell

La periodista, quien se unió al equipo de El Nuevo Día y acaba de ganar un prestigioso premio por su labor como meteoróloga, conversa sobre su trabajo, sus gustos y cómo enfrenta los retos
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Recientemente se unió como meteoróloga al equipo de El Nuevo Día. (Foto Vanessa Serra)
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Es una de las caras más reconocidas de la televisión puertorriqueña durante todo el año. Pero desde comienzos de julio hasta finales de noviembre, su labor es más que apreciada. Y no es para menos. Es la temporada de huracanes, y la periodista y meteoróloga certificada Deborah Martorell se encarga de informar al público sobre los disturbios atmosféricos que salen de África y se desarrollan en el océano Atlántico o el mar Caribe, así como de las posibilidades de que nos afecten.

No solo lo hace como meteoróloga ancla de Noticentro (Wapa TV), también como colaboradora de El Nuevo Día y a través de su sección radial en NotiUno. Una labor ardua y compleja para la que se prepara exhaustivamente y a la que le dedica incontables horas. De hecho, la describe como una temporada en la que se duerme muy poco y que es muy agotadora.

“Cuando tenemos tormenta o una depresión ya nombrada, de ahí adelante se duerme muy poco porque los boletines hay que actualizarlos constantemente. Gracias a Dios, mi familia entiende eso muy bien y mi esposo me ayuda con los videos y con las redes sociales. Él es más técnico que yo con las computadoras y mis hijas también, todos han entendido esa parte del trabajo. Por eso, cuando termina el 30 de noviembre, realmente lo celebro”, comenta Martorell, quien recientemente fue galardonada con el Premio a la Excelencia por Periodismo de Ciencias para un Meteorólogo de Medios que otorga la Sociedad Meteorológica Americana (AMS, por sus siglas en inglés).

La distinción es la más importante para un meteorólogo mediático ya que la AMS, fundada en el 1919, es la institución más reconocida en ese renglón y agrupa a todos los meteorólogos de Estados Unidos, tanto en el ámbito científico como de los medios de comunicación.

“Cuando me llamaron para decirme que me había ganado el premio, no lo podía creer. Recibir un reconocimiento de la AMS es algo muy grande para nosotros porque te lo concede la más alta sociedad que hay a nivel nacional”

“Es un premio a la excelencia en periodismo de ciencias y meteorólogos de todo Estados Unidos someten sus trabajos. Para mí, fue una emoción muy grande”, agrega entusiasmada, mientras explica que, además de su cobertura y pronóstico regular, el comité de la AMS evaluó las series especiales “La verdad de la sequía” y “En las profundidades del epicentro”.
Precisamente, comenta que en este último reportaje investigó cómo se afectaron los arrecifes de coral en La Parguera, tras los sismos. Para hacerlo, buceó en el área conocida como Pináculos y pudo documentar un terremoto mientras estaba sumergida.

Lo mejor de dos mundos
Así se refiere Martorell a su trabajo como periodista y meteoróloga. De hecho, comenta que primero fue periodista y luego, por su interés en las ciencias, comenzó sus estudios en meteorología.
“Logré acreditarme en 2007 y gracias a Dios he podido continuar haciendo los trabajos que hago. Yo digo que disfruto de lo mejor de dos mundos porque me fascina el periodismo y me encantan las ciencias. Así que poder combinar ambas cosas es una gran satisfacción”, asegura, mientras recuerda que empezó como periodista en la radio, específicamente en WKAQ en 1992 y en 1994 se movió a WAPA. “En 1996 comencé a hacer la sección del tiempo, pero también iba a la calle. Y en el 2003 ya estaba de lleno en la sección de meteorología y ciencias”.

A los 49 años, casada con el licenciado Cirilo “Frankie” Cruz-Tejada y con dos hijas (de otro matrimonio), de 24 y 13 años, Martorell dice ser muy consciente de la importancia de la familia, de su rol de madre y de esposa. Por eso, siempre busca la forma de compartir y sacar tiempo de calidad para compartir en casa. De hecho, acepta que es muy “casera” y prefiere quedarse en su hogar para “ver una buena serie o documental o hacer una comida”.

“Me gusta disfrutar de la compañía de mi familia y estar lo más relax posible. También me gusta leer libros y revistas de ciencia, a veces busco cursos (virtuales) interesantes que puedo tomar y disfruto mucho la playa y el buceo. Tan pronto tengo una oportunidad me voy a la playa y me escapo a la Parguera”, afirma risueña, al tiempo que recuerda que durante la cuarentena terminó un curso de la Universidad Harvard sobre el cambio climático y los efectos en la salud.

“Actualmente, estoy tomando otro curso básico en MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) de ingeniería aeroespacial y ciencias espaciales”, agrega esta amante de la música rock, específicamente de los años 80, tras asegurar entre risas que le gusta la música moderna “pero prefiero los 80, es mi época”.

Y aunque su vida no ha estado exenta de dificultades, dice que siempre las enfrenta con mucha fortaleza. “También es importante escuchar a las personas correctas en esos momentos, al igual que la oración. Dios tiene que ser lo primero porque siempre que tienes una fe sólida y que tengas confianza en Dios, todo va a estar bien. Lo digo por experiencia propia”, asegura Martorell, mientras resalta la importancia de la oración. “La oración ayuda, la oración hace milagros”.

Sobre el futuro y cómo lo vislumbra, Martorell afirma que sueña con retirarse “como todo el mundo” para disfrutar de más tiempo en familia. “Ayudar a mis hijas en el plano profesional y personal para que se desarrollen bien y que Dios permita que estemos en salud. Obviamente, continuar laborando y, eventualmente, bajar un poco la intensidad”, afirma, al tiempo que destaca que su esposo -quien hace más de dos años fue diagnosticado con cáncer- está muy bien de salud y libre de la enfermedad.

El privilegio de informar
De su labor como comunicadora, Deborah Martorell precisa que se siente privilegiada y le da mucha satisfacción poder llevar información que ayude a que el pueblo se pueda preparar mejor ante un posible peligro o evento meteorológico.
“Además de tener la oportunidad de hablar de otros temas, por ejemplo, el cambio climático y llevar el mensaje de lo que está ocurriendo sobre una ciencia cierta en un mundo donde hay mucho ‘fake news’ (noticia falsa)”, asegura la meteoróloga, quien dice que lo más difícil de su labor es tener que dar “malas noticias”.

Precisamente, destaca que estamos ahora en una temporada muy activa, con nueve tormentas desarrolladas hasta el momento.
“El pronóstico es de 16 a 19 tormentas. Y ya tuvimos la cercanía de Isaías finalizando julio, pero estamos esperando un final de agosto y septiembre bastante activo. Por eso se le pide a la ciudadanía no bajar la guardia”, enfatiza, mientras recomienda que todos nos debemos ir preparando poco a poco y no dejar la compra de artículos de primera necesidad para última hora. Sobre todo, porque tenemos el agravante del COVID-19 y las aglomeraciones se deben evitar.

“Nuestra misión es salvar vida y propiedad. Por eso, además de ser un trabajo arduo, es de mucha preocupación y ansiedad. Esperamos que el público escuche y entienda el peligro al que se están enfrentando y que se protejan”

De hecho, señala que en ocasiones la meteorología tiene situaciones que son confusas y pone el ejemplo de lo que ocurrió recientemente con la tormenta Isaías. “El sistema fue primero un potencial ciclón y el público se preguntaba qué era eso de ‘potencial’ y por qué se le llamaba ciclón cuando todavía era una onda. Ciclón son todos, es un sistema de baja presión organizado y significa que puede ser una tormenta. Es un término nuevo utilizado por el Centro Nacional de Huracanes desde hace dos años”, aclara.

Se trata, explica, de una clasificación que permite que se puedan iniciar avisos de tormenta, aunque todavía no lo sea. “No vamos a esperar a que sea tormenta muy cerca de Puerto Rico y lo que se busca es que la gente se prepare de antemano”.
En ese sentido, también resalta la importancia de que la gente conozca los riesgos a lo que se enfrenta en los lugares donde vive. Sobre todo, si en algún momento se ha inundado.

“También es importante verificar que el alcantarillado esté limpio y las comunidades también tienen que cooperar y no lanzar basura en quebradas y en lugares que no son para eso porque eso tapa el alcantarillado y agrava la situación. En esos lugares que se inundaron y que nunca había pasado, hay que averiguar las construcciones recientes y cómo estaba ese alcantarillado. Isaías es el primero, pero podemos tener otros eventos de lluvia muy fuerte que nos pueden poner en riesgo”, advierte, al tiempo que indica que le gusta hacer investigaciones que tengan que ver con ciencias y llevarlas de una manera simple al televidente “para que, además de entenderlo, lo puedan disfrutar”.

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