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Las jugadoras de la Selección Nacional de baloncesto femenino cuentan sus luchas y sacrificios

Harán historia al competir por primera vez en unas Olimpiadas y las integrantes del equipo de Puerto Rico nos narran cómo llegaron al máximo terreno deportivo
La Selección Nacional de baloncesto femenino de Puerto Rico se muestra como nunca antes en exclusiva para Magacín. (Fotos: Wanda Liz Vega)
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Este próximo 27 de julio, cuando el reloj marque las 8:00 a.m. (hora local) y comience a correr en el Saitama Super Arena de Japón, la Selección Nacional de baloncesto femenino de Puerto Rico hará historia al convertirse en el primer equipo en esta disciplina en participar en unas Olimpiadas.

Lo que es el sueño de muchos atletas se convertirá en realidad para las 12 jugadoras que componen la Selección: Allison Gibson, Dayshalee Salamán, India Pagán, Isalys Quiñones, Jacqueline Benítez, Jazmon Gwathmey, Jada Stinson, Jennifer O'Neill, Michelle González, Pamela Rosado, Sabrina Lozada y Tayra Meléndez.

“Para todo atleta, clasificar al evento más importante del deporte es algo que marca su vida”, destacó Rosado, capitana del equipo.

El primer encuentro será contra China. Ambos equipos pertenecen al grupo C, en el que también están Bélgica y Australia.

Para que conozcas un poco más de estas 12 mujeres que darán lo mejor de ellas para poner el nombre de Puerto Rico en alto, Magacín te brinda esta edición especial en la que cada una revela algunos detalles de las luchas y sacrificios que han pasado hasta llegar a donde siempre anhelaron.

Pamela Rosado

Edad: 35 años

Profesión: Maestra

Posición: Armadora (capitana) #5

Para la capitana de la Selección Nacional de Baloncesto Femenino de Puerto Rico disfrutar una exitosa carrera en el deporte ha conllevado muchos sacrificios personales.

Uno de los más grandes ha sido estar lejos de su madre cuando esta enfrentó un diagnóstico de cáncer y posteriormente el tratamiento. Sin embargo, fue su progenitora quien la impulsó a no dejar a un lado la lucha por su sueño. A solo días del primer juego en unas olimpiadas, Rosado le agradece ese desprendimiento.

“Ella quería que yo siguiera jugando. Así, que lo hice por ella”, asegura la baloncelista que confiesa que en su bulto siempre lleva como amuleto un rosario que le regaló su mamá.

El logro que Rosado disfruta hoy al pertenecer al primer equipo de baloncesto femenino puertorriqueño que llega a unas olimpiadas es el resultado de mucho trabajo y de la lucha contra los estereotipos con los que se ha enfrentado desde que comenzó en el deporte con tan solo 6 años de edad, en su pueblo natal, Quebradillas.

“Desde pequeñas fuimos discriminadas porque el baloncesto supuestamente es un deporte de hombres, pero eso a ninguna de nosotras nos aguantó. Tuvimos muchas situaciones dentro de todos estos años, pero supimos superarnos y no dejarnos vencer por el discrimen de todo tipo. Nosotras con pie firme, gracias a Dios”, menciona Rosado, quien recientemente fue nombrada dirigente del equipo de baloncesto femenino de la Universidad del Sagrado Corazón.

Como maestra de cuarto a sexto grado, Rosado tiene contacto directo con niñas a las que busca darles un ejemplo de la importancia de luchar por lo que se quiere alcanzar en la vida.

“Les digo que vamos a tener muchas piedras en el camino. No es nada fácil, hay que trabajar. El cielo es el límite. No es que vamos a trabajar de la noche a la mañana, hay que trabajar, pero sí se puede llegar. Tienes que creer en ti, en tu talento y en lo que vas a hacer, que todo va a llegar con la gracia de Dios”, menciona la veterana jugadora que aspira en el futuro ser “coach” del equipo nacional de baloncesto femenino.

Jada Stinson

Edad: 21 años

Profesión: Estudiante y jugadora de Illinois State

Posición: Escolta #10

Jada Shanice Stinson es la integrante más joven de la Selección Nacional de Baloncesto Femenino que se estrena este martes en los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

Para la estudiante universitaria, esta experiencia es el mayor logro que ha obtenido hasta el momento. Se inició en los deportes a los 4 años jugando soccer, y después pasó al baloncesto, donde mostró una gran habilidad que la ha llevado a dedicarle gran parte de su juventud.

Stinson, cuyos abuelos son puertorriqueños, es consciente que esta gesta histórica la convierte en una figura a la que muchas niñas y jóvenes desean emular. Sin embargo, lo que parece una vida de ensueño no ha sido un cuento de hadas.

“He tenido que enfrentarme a personas que no creen que puedo lograr hacer lo que quiero. Poder ser parte de este equipo olímpico es un gran logro”, enfatiza.

Por eso, el mayor consejo que ofrece esta joven –que tiene como meta jugar en la WNBA- es nunca dejarse llevar por los comentarios negativos y no dejarse vencer por la adversidad.

“Nunca dejen de trabajar. Tienen que escuchar a esas personas que te quieren ayudar a ser mejor. Tienen que aprender a que, si quieren llegar a un lugar o sueñan con algo, tienen que trabajar duro, sin importar lo que digan los demás”, destaca.

Dayshalee Salamán

Edad: 31 años

Profesión: Empresaria

Posición: Armadora #12

La pandemia cambió el orden y la perspectiva de muchas cosas. Para millones, ha sido símbolo de pérdida, pero, para Dayshalee Salamán Camacho, fue una oportunidad.

“Mi mejor momento fue clasificar a las olimpiadas, pero también fue el peor, porque me lastimé al otro día. Pero la pandemia me dio tiempo a recuperarme para estar en esta posición ahora mismo”, explica Salamán Camacho.

Para la jugadora, a quien apodan “Dinamita” por su energía en la cancha, fue un momento fuerte, pues se enfrentó a una operación de rodilla. Pero su gran fe en Dios y un buen grupo de apoyo la mantuvieron positiva.

“Estaba en la peor depresión de toda mi vida. Fue bien complicado. Gracias a Dios que me puso a las personas que me ayudaron y me apoyaron en este proceso. Algo que me inspiró a ser quien soy fue ver el sacrificio de mi mamá. Ver todo lo que ella ha hecho para que yo esté aquí hoy, ha sido mi motor”, destaca.

Salamán Camacho comenzó a jugar baloncesto a los 12 años. Recuerda que estaba en la cancha de su escuela y una persona involucrada en el deporte la vio y habló con su progenitora sobre las habilidades de la niña. Desde entonces, el tabloncillo ha sido un espacio de crecimiento y aprendizaje.

El deporte te cambia la vida, te sirve para obtener tus estudios, que para mí es algo bien importante, te hace crecer, te brinda amistades. El deporte te saca de las calles. A las jóvenes y niñas les digo que intenten practicar el deporte y lo disfruten, que siempre trae cosas buenas”, asegura la creadora de la tienda de ropa y accesorios Visión Evidente.

India Pagán

Edad: 22 años

Profesión: Estudiante y jugadora de universidad Stony Brook Long Island

Posición: Centro #33

India Pagán no nació en la isla, pero se siente tan puertorriqueña como cualquiera que haya nacido aquí. De padre mayagüezano y madre arecibeña, la joven vive orgullosa de sus raíces y, sobre todo, ama el significado y la fuerza de su nombre.

“Llevo con orgullo mi cadena con un coquí taíno, porque representa mis orígenes. A la gente le encanta mi nombre, India, y cuando se enteran que mi hermana se llama Taína, se vuelven locos”, destaca la joven, que se inició en el baloncesto a los 11 años motivada por sus padres que entendían que su estatura la ayudaría.

Con ese orgullo, la universitaria vestirá el uniforme de Puerto Rico durante los Juegos Olímpicos. Esta gesta le ha demostrado que no importa los escollos que aparezcan en el camino, una buena actitud siempre ofrece buenos resultados.

“La pandemia ha sido una situación bien difícil. Teníamos que usar mascarillas en las prácticas, (hacernos) exámenes todos los días y mantener distanciamiento. Pero lo hicimos y aun así llegamos al tornero de la NCAA por primera vez en la historia de la universidad”, comenta con gran orgullo.

Pagán no solamente hará historia al pertenecer al primer equipo de baloncesto femenino puertorriqueño que participa en unas olimpiadas, sino que también será la primera jugadora de baloncesto de Stony Brook y la primera estudiante activa de esta institución que competirá en el evento deportivo más importante del mundo.

Después de este gran logro, aspira a convertirse en jugadora profesional y ser parte de la WNBA.

Jazmon Gwathmey

Edad: 28 años

Profesión: Jugadora profesional de baloncesto

Posición: Escolta #24

De pequeña, Jazmon Gwathmey, de madre puertorriqueña, era tan activa que solamente los deportes la mantenían entretenida. A los 7 años, llegó el soccer a su vida, pero cuando probó el baloncesto supo que sería su pasión para toda la vida, y así ha sido desde entonces.

Por eso, la inquieta niña que no ha perdido el sentido del humor y su forma de ser vivaracha, se dedicó en cuerpo y alma a entrenar y aprender sobre el juego hasta convertirse en una jugadora de gran calibre.

Ha sido gratificante ver cómo mi trabajo duro ha sido recompensando. Cómo las horas en el gimnasio me ayudan a aumentar mis habilidades día a día, haciéndome sentir orgullosa de lo que hago”, comenta.

Además del importante momento que vive Gwathmey al participar en sus primeras olimpiadas, la espigada atleta ha visto otros sueños cumplidos, como jugar para la WNBA con equipos como San Antonio Stars e Indiana Fever hasta 2018.

En 2019, comenzó a jugar en ligas europeas, y esta temporada militó con el club Sesto San Giovanni de Italia.

Esto provoca que pase largos periodos lejos de su familia, a quienes define como “su inspiración”. Y es que Gwathmey, según cuenta, es muy apegada a su madre, su hermana y su sobrina. Recuerda que el momento más triste de su vida fue cuando perdió a su hermano mayor, pero a la vez esta experiencia le hizo aprender que hay que vivir cada día al máximo.

“Creo que lo más difícil de esta carrera es no tener a mi familia conmigo para poder seguir mi sueño. Pero es un sacrificio necesario en este momento. Por eso, le digo a las niñas y jóvenes que quieren destacarse en el deporte que trabajen duro y sin parar. Yo convertí mi sueño en realidad y si fue posible para mí, es posible para ellas también”, asegura Gwathmey, cuya gran meta es “ser feliz”.

Michelle González

Edad: 31 años

Profesión: Abogada

Posición: Escolta #91

Michelle González llevó en su equipaje hacia Tokio dos cosas muy importantes: su Playstation y el deseo de que este gran logro pueda influenciar positivamente a otras niñas y jóvenes para que vean que es posible despuntar en un deporte que algunos consideran “de hombres”.

En su larga carrera en el baloncesto, la directora del Programa de Selecciones Nacionales Juveniles Femeninas de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico y miembro estelar de la Selección Nacional de Baloncesto Femenino, ha tenido que enfrentar “la desigualdad, el rechazo, el discrimen al baloncesto femenino y la mediocridad de los procesos para trabajar” el deporte que tanto ama.

Pero también se enfoca en los logros, pues sabe que son los que sirven de ejemplo a futuras generaciones.

Tengo la gran bendición de estar ahí, de compartir con un excelente grupo de jugadoras que, en conjunto han alcanzado todos esos logros para que ahora el baloncesto femenino sea lo grande que es ahora en Puerto Rico”, confiesa.

Por eso, insta a esas niñas y jóvenes que el próximo 27 de julio verán el debut olímpico de las baloncelistas puertorriqueñas a que no dejen de soñar y de creer en su potencial.

“Quiero que sepan que ahí donde están ellas, estuvimos nosotras hace años. La diferencia fue que creímos que era posible. Nunca nos quitamos, a pesar que hubo momentos en los que las cosas no salían a nuestro favor. Pero también quisiera que se divirtieran en el proceso de crecer como atletas. Con este ejemplo, nosotros simplemente estamos demostrando que el camino es posible y que las experiencias son posibles”, enfatiza.

González, quien comenzó a jugar baloncesto cuando tenía 8 años, destaca que con los años ha aprendido a no hacerle caso a los estereotipos y preocuparse más por cómo se siente ella por encima de cómo la ven los demás.

“Antes no salía de mi casa sin el gel del pelo, ahora ni siquiera me peino para las prácticas. Dejé de hacerlo, porque no quiero que sea una prioridad cómo me ven los demás y prefiero que sea cómo me veo yo misma”, destaca.

Tayra Meléndez

Edad: 27 años

Profesión: Directora de operaciones del equipo de baloncesto femenino de la universidad de Bryant en Rhode Island

Posición: Delantera #1

En febrero de 2020 se vivía un momento histórico en el deporte puertorriqueño, cuando por primera vez la Selección Nacional de Baloncesto Femenino alcanzaba el pase olímpico en un torneo de repechaje. Ese boleto dependía de los resultados generales de los juegos de todos los participantes, y eso tenía a Tayra Meléndez y a sus compañeras en constante alerta.

Al recordar ese momento, su rostro se ilumina, y describe la alegría de haber ganado el primer encuentro y también la presión de estar a un paso de una gesta histórica.

“La emoción realmente no llega hasta el último día que ya se jugaron casi todos los juegos y ahí es que te dan el boleto a las olimpiadas. En nuestro caso, fue antes del juego con Francia. Estábamos estirando y preparándonos para entrar al juego, pero verificando los otros resultados. Cuando supimos que ya iríamos a las olimpiadas, la emoción no me cabía en el pecho. Es una cosa tan impresionante que no tengo palabras para describir la emoción y la satisfacción de todo lo que has hecho hasta ese momento”, recuerda la atleta de 5’ 7” de altura.

Se trataba de un sueño cumplido, a pesar de las críticas y el discrimen que sintió, sobre todo en sus primeros años en el deporte que aprendió a jugar con sus hermanos. Recuerda que, en aquel momento no había equipos de baloncesto para niñas y le tocó entrar a uno de varones.

Ese discrimen se disipó cuando se dieron cuenta del diamante que era esa niña que empezó a ir a las canchas para acompañar a sus hermanos.

“Ya después que enseñas que sabes jugar y que puedes jugar con ellos, entonces no eres la última que escogen, sino que eres la primera. Siempre es lindo ver eso. Entre todos los nenes que te escojan a ti primero”, asegura.

Para Meléndez, la lección mayor ha sido “que en el deporte nada es gratis”. Lo que significa que no hay tiempo para preocuparse por lo que otros piensan de ella, sino para entrenar y buscar ser mejor cada día.

“Tienes que dar lo mejor de ti en todo momento”, establece la joven, cuya mayor inspiración son su madre y sus hermanos, quienes siempre la han apoyado.

¿Cuál es su mayor sueño?

“Ser dirigente de una universidad división uno en baloncesto femenino. Pero el más grande es tener una familia feliz, contenta. Un hogar lleno de alegría”, concluye.

Jennifer O’Neill

Edad: 31 años

Profesión: Jugadora de baloncesto

Posición: Armadora #0

Jennifer O’Neill comenzó a jugar baloncesto a los 4 años. Inicialmente, lo hizo para entretenerse con su hermano y los amigos del vecindario.

Rápidamente, se sintió atraída por la adrenalina y la acción de esta disciplina que hoy la lleva al escenario deportivo más importante: las olimpiadas.

Desde muy joven supe que quería ser jugadora de baloncesto profesional, tal vez desde los ocho años. Como atleta, mi mejor momento es ahora que voy para las olimpiadas, y cuando miro hacia atrás puedo decir que no he tenido malos momentos como baloncelista”, destaca.

Para O’Neill, se trata de un viaje de ensueño, primero, por la razón que la lleva a la capital de Japón y segundo porque se trata de una ciudad que siempre ha querido conocer. Por eso, espera aprovechar y disfrutar cada instante de su estadía.

“Quiero experimentar Tokio, quiero conocer la ciudad y me hace muy feliz que sea para jugar baloncesto. Quiero atesorar cada momento”, menciona la atleta.

O’Neill tiene vasta experiencia en la cancha, pues, en 2015, jugó WNBA con el equipo de Minnesota Lynx, y ha participado en varias competencias de Europa, incluyendo las ligas de Israel, Polonia y Rusia. En Puerto Rico, vistió el uniforme de las Gigantes de Carolina.

La jugadora menciona que algo que siempre lleva consigo son sus audífonos, pues tiene por costumbre escuchar música para concentrarse y entrar en calor antes de cada juego.

¿Qué hay en su “playlist”?

“Me gusta la música hip hop, slow jams y R&B”, comparte.

Jacqueline Benítez

Edad: 24 años

Profesión: Jugadora de baloncesto

Posición: Escolta #55

Cuando Jacqueline Benítez está en un momento clave de algún juego, en el que debe decidir aprovechar el momento para tirar al canasto, siempre piensa una frase que no solo lleva grabada en su mente, sino también en su brazo derecho: “Just let it fly”.

La frase fue el último mensaje de texto que recibió de su entrenador en los años universitarios antes de que este falleciera de manera inesperada. Ella se encontraba en su último año de bachillerato y perdió a uno de sus grandes mentores. Por eso, decidió llevar la frase como un amuleto.

“Éramos muy unidos, y perderlo fue bien difícil para mí”, confiesa la joven que en la actualidad vive en Poconos, Pensilvania y viaja a la isla cuando tiene que cumplir con su compromiso con la Selección de Baloncesto.

Benítez jugó con Sienna College y la Universidad de James Madison en la división uno de la NCAA. Además, el año pasado vivió unos meses en Lituania donde fue parte del equipo Siauliu.

Para mantener una carrera exitosa en el baloncesto femenino, tiene como filosofía ser consistente en el trabajo diario.

“Siempre hay que practicar, a veces hasta las rutinas más sencillas son importantes”, comenta.

Una vez logrado el sueño de ser una atleta olímpica, Benítez desea seguir creciendo como jugadora profesional para lograr una meta que tiene muy clara: “ser lo suficientemente exitosa como para que mi familia no tenga que trabajar más”.

Allison Gibson

Edad: 28 años

Profesión: Jugadora de baloncesto

Posición: Escolta #9

Para Allison Gibson, una de las grandes razones para que la Selección Nacional de Baloncesto Femenino de Puerto Rico haya clasificado para las olimpiadas por primera vez en la historia del deporte, es el gran empeño que cada jugadora pone en cada juego y en la meta común de demostrar el calibre del equipo en general.

“El compañerismo es lo que ayuda a un equipo a llegar a donde quieren todas”, recalca.

Gibson fue parte del equipo de Puerto Rico que jugó en el Preolímpico en 2015, y ha vestido la camiseta del país que vio nacer a su madre en varios eventos internacionales. Sin embargo, el pase a las olimpiadas ha sido lo más importante en su carrera profesional.

“Comencé en los deportes a los cinco años jugando baloncesto y nadando. En la escuela superior decidí jugar baloncesto de manera más formal. Clasificar para las olimpiadas ha sido el momento más importante. Anteriormente, lo fue ganar una competencia estatal en la universidad”, dice la espigada atleta que jugó NCAA para el estado de Oregon de 2011 a 2015.

Actualmente, Gibson vive en California y viaja constantemente a la isla, siempre con la ilusión de que hace lo que más le gusta y del orgullo que siente su familia, a la que describe como “su mayor inspiración”.

Su mayor consejo es entrenar sin dejar que nada se interponga en el camino para lograr las metas trazadas.

“Hay que mantenerse entrenando fuerte, practicando y siempre jugar en equipo”, confiesa la jugadora cuya meta en la vida es “ser feliz y que mi familiares y amigos sean felices”.

Sabrina Lozada

Edad: 24 años

Profesión: Empleada de FedEx

Posición: Delantera #28

Desde muy pequeña, Sabrina Lozada-Cabbage conoce los triunfos y sinsabores que acompañan a una vida dedicada al deporte.

Se inició en el baloncesto a los 8 años, pues veía que tanto su hermano como su padre disfrutaban de este deporte que a ella le llamó la atención.

La atleta, egresada de la Universidad de Wichita State, ha jugado a nivel profesional con el equipo Vitoria SC, de Portugal, y formó parte de la selección nacional cuando Puerto Rico clasificó por primera vez a un Mundial en 2017.

“Mi mayor meta en los deportes es lo que estoy viviendo en este momento de preparación para las olimpiadas y esa relación que estoy construyendo con mis compañeras de equipo. Las olimpiadas son el sueño de todo atleta, y estar en este momento histórico es muy importante”, expresa.

Sin embargo, vivir este gran sueño no le hace olvidar los sacrificios que ha hecho para lograrlo. Pero, en las ocasiones en que se ha lesionado, ha sacado el valor para entregarse a la rehabilitación que la llevará de nuevo a la cancha, ese espacio donde se siente plena.

Ahora, esta joven residente en Nuevo México pisará el tabloncillo más importante del mundo deportivo, el de los Juegos Olímpicos en Tokio y, cuando imagina cómo será ese momento, no hace más que pensar en el agradecimiento que siente hacia su familia, que la ha apoyado siempre.

Aunque nació en Estados Unidos, Lozada-Cabbage es de madre puertorriqueña y creció visitando la isla para compartir con su abuela y otros familiares.

“Siempre es bonito regresar, visitar esta isla tan bonita, y ahora es muy gratificante representar los colores de su bandera”, destaca la jugadora que mide 6’ 2” de estatura.

Isalys Quiñones

Edad: 23 años

Profesión: Ingeniera

Posición: Delantera #25

La mayor inspiración para que Isalys Quiñones se levante cada día con ganas de superarse y ser una mejor atleta, profesional y ser humano son sus padres.

“Ambos fueron de Puerto Rico a Estados Unidos sin nada. Se esforzaron y pudieron crear una vida maravillosa para mis hermanos y para mí”, comenta la jugadora, egresada del programa de ingeniería ambiental de Dartmouth College, en New Hampshire.

Con ese ejemplo que veía cada día en su hogar, Quiñones -una niña que comenzó a los 10 años a explorar diversos deportes hasta encontrar que el baloncesto era el que realmente le apasionaba- se atrevió a soñar, y eso la motivó a luchar para alcanzar la meta de presentarse en el escenario deportivo más importante del mundo.

“Aunque no ha pasado todavía, puedo decir que este es el momento más importante en mi carrera. Pero también debo mencionar que, cada vez que ganamos un juego o un torneo, me reafirmo en que esto es real. Un momento inolvidable fue el AmeriCup, torneo en el que suponían que obtuviéramos tal vez una cuarta posición y llegamos segundas de toda América”, recuerda con una visible emoción.

Pero el camino de Quiñones no ha estado libre de situaciones difíciles. Una de las que más recuerda fue el cambio de vida de la escuela –donde era una de las mejores- a la universidad, cuando tuvo que empezar prácticamente de cero a labrarse una buena fama y a demostrar su talento. Sin embargo, eso no la sacó de carrera, sino que le dio más fuerza.

“Hay que seguir luchando por lo que quieren, mantener el sueño vivo, pero a la vez divertirse en el camino. Puede ser difícil perder el norte cuando estás en crecimiento, pero tienes que mantenerte luchando fuerte”, asegura.

Créditos 

Fotos: Wanda Liz Vega 

Coordinación: Leyra González 

Peinado y maquillaje: Jacqueline Jiménez, Nicole Rodríguez y Viviana Rodríguez 

Lugares: Viejo San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña, Cuartel de Ballajá y Comité Olímpico de Puerto Rico 

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