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Moritz Glik es un artesano del lujo

El diseñador de joyas se presentará el 14 de diciembre en Lido Jewelers en The Mall of San Juan
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El movimiento es esencial en la colección “Kaleidoscope Shakers” de Moritz Glik. (Foto: Suministrada)
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Nieva en Nueva York mientras Moritz Glik sueña con su próximo viaje a Puerto Rico. El quinto. Por eso ya sabe lo mucho que disfrutará de su pausa tropical. Después de todo, además del arte y la arquitectura, las curvas orgánicas, la naturaleza, son su principal fuente de inspiración. Y de todo eso encuentra en Puerto Rico. También espíritu resiliente, el que asegura poseen los puertorriqueños y cuya fuerza no cesa de seducirle.

¿Cuándo nació tu vocación por el diseñado de joyas?

A pesar de que siempre aprecié las piezas artesanales, después de que me gradué de Comunicaciones y Publicidad en mi país, en Brasil, me hice diseñador de zapatos. Pero la primera vez que fui a Nueva York, con el plan de trabajar en mi carrera original, entré en contacto con el mundo de la joyería y me enamoré completamente, supe de inmediato que era lo que quería hacer.

¿Recuerdas alguna pieza que represente tu punto de vista como diseñador?

Una de mis piezas favoritas de todos los tiempos es un collar que hice inspirado en un espejo antiguo que está en el comedor en la casa de mi madre, donde me crié. Es gracioso porque crecí viendo ese espejo todos los días y nunca me llamó mucho la atención, sin embargo, en una de mis visitas a Brasil, por primera vez, comencé a mirarlo desde otro punto de vista. Entonces todo adquirió sentido. Y ese collar fue premiado con el Couture Design Award en las Vegas.

¿Cómo describes tu estilo?

Creo que mi estilo está en una evolución constante. Si ves mis colecciones de hace más de 15 años, vas a notar que he navegado entre estructuras muy elaboradas con metales mezclados, piedras de colores, mucho trabajo en pavé y piezas de líneas súper limpias y modernas, como es el caso de mis colecciones más recientes. Pero prefiero no encasillarme en un solo estilo, me gusta más ser fluido y flotar hacia donde me lleve la inspiración.

¿Dibujas a mano, o te has rendido a la tecnología?

Siempre comienzo con un boceto que quizás se traducirá a un diseño digital. Sin embargo, me enorgullece decir que gran parte de mis colecciones se hacen completamente a mano. Yo no puedo hacer impresión tridimensional, por ejemplo. Creo que es parte de mi naturaleza, como joyero de banco, el querer impulsar la artesanía lo más posible.

¿Notas alguna preferencia por el tipo de gema, según presentas tus colecciones de un mercado a otro?

En mi experiencia, diría que algunos mercados son más específicos que otros. Por ejemplo, en Latinoamérica están mucho más abiertos a las gemas de colores que los consumidores asiáticos, quienes prefieren los diamantes blancos. No obstante, los japoneses se han enamorado totalmente de las turmalinas Paraiba. Los norteamericanos son diversos, no hay un estándar, aunque las esmeraldas y los diamantes son clásicos en cualquier lugar.

¿Crees que la definición del lujo ha cambiado?, ¿cómo ha contribuido a ello el comercio en línea y las redes sociales?

Lujo es un concepto muy subjetivo. Algunas personas te dirían que lujo es estar saludable y tener tiempo para disfrutar de los momentos importantes de la vida. Yo creo que la joyería es esencialmente un símbolo para celebrar y recordar esos momentos, por lo tanto, en ese sentido -hablando de joyería- el significado del lujo ha permanecido igual por milenios. Las redes sociales y el ‘ecommerce’ han cambiado la manera en que los consumidores interactúan con cualquier producto. Por supuesto, dependerá de las marcas y los detallistas el reinventarse, para ofrecer ‘online’ una experiencia lujosa y diferente (pero deseable), de compras.

Si partimos de la premisa de que adquirir joyería fina es una compra emocional, ¿cuál crees que pueda ser el estado emocional de tus compradores potenciales?

Me parece que tendríamos principalmente dos tipos de clientes: uno es el que quiere hacerle una declaración a alguien, a través de la compra de un regalo incomparable. Puede ser una declaración de amor, una alianza, una expresión de agradecimiento, y así por el estilo. La otra clase de cliente es el que quiere hacer una declaración, pero para sí mismo. Una autoafirmación de éxito, de logro, de amor propio. Me gustaría pensar que son personas felices consigo mismos y con quienes comparten sus vidas.

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