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El Hôtel de Paris es el mito de la hotelería por el que desfilan realeza, nobleza y estrellas

La hospedería, que sigue siendo una de las direcciones predilectas de la familia real monegasca, pone a la mano de cualquier huésped la oportunidad de sentirse en su propio palacio.
  • Por Rosa María Gonzalez Lamas
  • 17 MAR. 2019 - 06:00 AM
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Desde que en 1864 se inaugurara para que las élites europeas tuvieran un alojamiento a la altura de su nuevo Casino en la Côte d’Azur, el Hôtel de Paris de Monte-Carlo ha consolidado su savoir-être y su savoir-faire como mítico ícono de la Belle Époque que ganaría prestigio con el matrimonio del Príncipe Rainiero III y Grace Kelly en 1956, comenzando para el Principado de Mónaco una nueva era de fama, estilo y glamour.
Aquel romance de película convertiría la hospedería en una de las direcciones predilectas de la familia real monegasca, que no solo celebraría allí la cena de aquel espectacular enlace, sino que continuaría escogiéndola para algunas de sus celebraciones más íntimas y la visitaría con frecuencia para participar en actos, coincidir con celebridades o simplemente comer.
Porque de Grace y Rainiero a Alberto y Charlene, Carolina siempre ha sido la gran referente como lo es el hotel, uno de sus lugares favoritos en Mónaco, que acaba de completar un prolongado, exhaustivo y meticuloso programa de renovación y modernización para perpetuar el sueño de su fundador, François Blanc, de tener una hospedería que superara toda expectativa, y hoy ofrece la más exclusiva experiencia de alojamiento en Europa aunando una ubicación de excepción con una historia de leyenda, servicios punteros en la hotelería de lujo y actividades de ocio a través de varios establecimientos afines.
El ejercicio ha conllevado la deconstrucción, reconstrucción y armonización de espacios de este edén mediterráneo, amén del diseño de nuevas áreas y el estreno de nuevos conceptos para refrescar su esplendor, resaltando y preservando la elegancia atemporal del hotel, que por su fachada colinda con el Casino de Monte-Carlo, su Opéra Garnier y los Jardins du Casino, y desde su costado se abre al maravilloso puerto con un horizonte de mega yates que termina en la roca donde se erige el Palacio de los Grimaldi.
Con nuevos estándares de mucho mayor tamaño, el hotel ahora cuenta con 207 habitaciones, 60% de las cuales son suites decoradas con modernidad, sobriedad, elegancia y serenidad, y aderezadas con equipamentos de última generación 
El gran estandarte del cambio son dos nuevas, ultra espaciosas y lujosas suites que honran a los Príncipes Rainiero y Grace, permitiendo a sus huéspedes ser cómplices de su romance continuado en las alturas del hotel.
La Princesse Grace ocupa los dos últimos pisos y ofrece espectaculares vistas del Mar Mediterráneo desde sus tres amplias terrazas. La suite se inspira en la generosidad, refinamiento y elegancia de la Princesa e invita a vivir una experiencia sibarita singular en un marco paisajístico único y un amplio espacio con diseño contemporáneo. Tiene dos habitaciones, espacio de oficina, dos salones, sala, comedor, cocina, baños con bañera, ducha hammam, sauna, piscina exterior y un jacuzzi. Pernoctar en ella cuesta 30 mil euros diarios e incluye otros servicios como traslados VIP desde Niza en helicóptero o vehículo de lujo, regalos de bienvenida, apoyo de una gobernanta, teléfono dedicado, amenidades de lujo, minibar, cava de vinos, acceso al spa de talasoterapia y privacidad.
Similar nivel de servicio pero un precio de hasta 45 mil euros diarios tiene la suite Príncipe Rainiero III, soberano responsable de la transformación del Principado en el siglo XX, inaugurada por sus hijos Alberto y Estefanía este enero. Con sus 735 metros cuadrados de refinado lujo es la mayor suite del Hôtel de Paris, una verdadera joya de la corona con tantas dotaciones que casi se asemeja a una villa mediterránea colgada en su cima y con vista al Casino. Cuenta con dos espaciosas habitaciones con baños de mármol y ducha de vapor, un amplio salón con bar, una biblioteca, un salón más pequeño, comedor, espacio de oficinas, una terraza de dos niveles con piscina, y sauna con paredes de cristal y techo removible para disfrutar del cielo mediterráneo. Para su diseño cálido y acogedor se emplearon materiales nobles de artesanos de Francia e Italia y una decoración con pinturas, fotos y esculturas del soberano. 

La metamorfosis del Hôtel de Paris ha puesto a la gastronomía como uno de los pilares de su excelencia con la renovación de su restaurante Le Grill, así como la de su famoso Le Bar Américain, que además de una imagen refrescada, desde ahora tiene una terraza que se abre al mar y a la Place du Casino. Restaurante que homenajea a la tradición culinaria del Mediterráneo, Le Grill acaba de recibir su primera estrella Michelin y cuenta con una selección de 700 etiquetas de vino enfocadas en el territorio entre la Provenza francesa y la Toscana italiana. Ahora con aire más contemporáneo, la renovación le añadió un comedor privado, un bar donde se confeccionan cócteles con ingredientes de temporada y una terraza extendida con grandiosas vistas y un techo que se puede abrir y cerrar para cenar literalmente bajo las estrellas.
Uno de los tesoros del hotel es su cava de vinos, un espacio histórico que sirvió de íntimo escenario a las bodas de plata de los Príncipes Rainiero y Grace, y que con su más de medio millón de selectas botellas es una de las mayores cavas privadas del mundo.
El gran lustre epicúreo lo condimenta el multipremiado chef Alain Ducasse, a quien el propio Rainiero trajo al Principado en 1987 para crear un referente de la alta gastronomía, Le Louis XV, que pronto se convirtió en el primer restaurante de hotel con tres estrellas Michelin y desde entonces ha sido un favorito de la familia real y la jet-set que frecuenta Monte-Carlo. Como parte de la renovación del hotel, Le Louis XV se reubicó a su enclave original adyacente a la Place du Casino ---donde desfilan y se aparca una retahíla de vehículos rimbombantes e incluso se han plantado viñedos pop-up alguna vez---,  renovando a su máximo esplendor las opulentas decoraciones y frescos de su Salle Empire  escenografía para sabores como el bogavante con chirivías o la manzana con helado de licor Chartreuse.
Chef consentido de los Grimaldi y fetiche de la gastronomía monegasca, Ducasse protagoniza también otra de las grandes novedades del Hôtel de Paris, ÔMER, un nuevo restaurante que ofrecerá un menú con sabores de Grecia, Líbano, Túnez, Marruecos y Turquía, salpimentados con toques del Mediterráneo maltés, niçois y español. Ahí Ducasse interpreta recetas de esa cuenca, que en ÔMER busca ilustrar de forma tan contemporánea como leal a sus tradiciones culinarias y la paleta de colores del entorno. Un menú que se deleita en los sorbos que nacen en el Wine Circle, situado sobre la magnífica cava del hotel y con etiquetas francesas indispensables, pero también vinos singulares, genuinos y hasta raros de regiones productoras  mediterráneas. 
Un mito de la hotelería por el que han desfilado la realeza, la nobleza, artistas y estrellas, el Hôtel de Paris hoy pone a la mano de cualquier huésped la oportunidad de sentirse en su propio palacio.

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