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Buen gusto y sencillez

El diseñador de origen puertorriqueño, Wilfredo Rosado, retoma la joyería en un proyecto que une lo moderno y artesanal
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La colección “Pearl ID” es creada con innovadoras técnicas que unen la artesanía y la tecnología. (Suministrada)
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El diseñador, editor y estratega de moda de origen puertorriqueño, Wilfredo Rosado, trae a la isla su primera colección “Pearl ID”, creada con innovadoras técnicas que unen la artesanía y la tecnología.

La larga historia de Rosado con la moda es tan fascinante como el proceso que realizó por más de un año para lograr una marca que se ajustara a su gusto y sello personal.

A simple vista, las piezas parecen sencillas, y esa era la intención del creativo, pero el proceso para crear cada una de ellas es lo suficientemente complejo como para hacerlas muy exclusivas y se realiza con una maquinaria especial creada exclusivamente para confeccionar la línea en un pueblo rural de Alemania.

En un momento me vino una idea que entendía que era nueva y con un precio más asequible de lo que había hecho. Los niños hacían brazaletes con letras que hacían su nombre en plástico. Pensé en hacer esa idea, pero de una manera más lujosa y para adultos. Siempre mi experiencia ha sido en la alta joyería, moda y el mercado de lujo, así que empecé con perlas de agua salada de Australia”, explica.


Para Rosado, la creación de joyería no es algo nuevo. Luego de trabajar por muchos años como “casting director: de Giogio Armani, ser director de moda de la revista “Interview” y laborar junto a Andy Warhol, en 2010 decidió adentrarse en el mundo de la joyería de lujo.

Su estilo era único y opulento. Sus primeras colecciones estaban hechas con piedras preciosas y plumas de aves, lo que rápidamente llamó la atención de famosos y personas con un alto poder adquisitivo. En 2016 llamó la atención cuando diseñó el anillo de compromiso que el multimillonario australiano, James Backer, le dio a la cantante Mariah Carey. Una impresionante joya de 35 kilates que capturó titulares de los medios de farándula.

“Continué con mi colección unos cuatro años. Me sentía que estaba en una rutina y quería retarme y proponer una idea nueva que no se había hecho antes. Me sentía que diseñada por obligación, mi socio ya estaba queriendo hacer cosas más comerciales con las que no estaba de acuerdo. Me separé de mi socio y seguí solo. Diseñé la sortija de compromiso de Mariah Carey, la más grande y cara que ha existido en historia de joyería. Diseñé para clientes privados y personalidades de Hollywood”, menciona el diseñador de padres puertorriqueños quien poco después se retiró y hoy regresa con otro concepto.

“Pearl ID” es una línea de joyería más asequible y para el uso diario. Sin embargo, su gusto sofisticado no le permitió hacer las piezas de manera sencilla, sino que buscó de qué manera podía incrustar las letras y símbolos de diamantes en las perlas de agua salada, que son más grandes que las conocidas como perlas cultivadas.


“Leí un artículo en el New York Times sobre un pueblito en Alemania llamado Idar Oberstein, muy pequeñito pero conocido en todo el mundo porque allí se tallan las mejores piedras del mundo. Ahí van los mejores joyeros del mundo y me fui para Alemania, llegué al pueblito y pensaba que era simple, pero no fue así. La cosa fue más difícil porque, aunque la joyería se ve simple, el proceso es complejo y en ese pueblito nadie había tallado perlas”, recuerda.

Entonces, tuvieron que crear un nuevo método y herramientas para poder tallar las perlas con los ángulos que se necesitaban para incrustar las letras.

“Lo que pensé que iba a ser un día me cogió seis meses y ocho viajes a Alemania para desarrollar las máquinas y las herramientas para poder tallar las perlas. Pero cuando tengo una idea en mente, sigo hasta el final y nunca me rindo”, comenta.

El proceso empieza con el diseño de las piezas. La parte del oro y los diamantes se hace en Italia y luego en Alemania se tallan las piedras. Luego, la perla regresa a Italia y allí se dan los toques finales a la joya.

“La sorpresa es que cada vez que hay una perla más grande, la curva de la perla cambia y la letra tiene que cambiar para respetar la forma de la perla”, añade.

La colección llegó hace poco al mercado y en Puerto Rico se consigue exclusivamente en Reinhold Jewelers. No obstante, Rosado comenta que se supone que se hubiese lanzado en marzo con una gran fiesta, pero la pandemia le cambió los planes.

“La primera pieza terminada fue una emoción porque tuve que pasar tantos tropiezos. Al final del proceso no pude viajar a Europa porque allá ya había empezado el problema del COVID-19 y el trabajo al final fue por Zoom. No vi el proceso final. Cuando recibí la joyería terminada, después de un año y medio fue increíble, emocionante”, concluye.

La línea de debut, que cuenta con 25 piezas, varía en precio desde $ 2,500 por un solo “charm” de perlas con monograma a casi $100,000 por una gargantilla de perlas con pavé letras.

La colección está disponible a través de tiendas selectas de Saks Fifth Avenue, Saks.com y wrosado.com. Rosado donará una parte de todas las ganancias de ventas a City Parks Foundation, una organización que se dedica a la programación y expandir los espacios verdes para comunidades desatendidas en todo Nueva York.

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