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Las novias ya no quieren ser princesas

Cada vez son más las novias que buscan para su gran día vestidos llenos de personalidad, que mantengan su esencia, diseños cortos y sexis, con escote corazón, varios centímetros por encima de la rodilla y llenos de brillos
  • Por Carmen Martín.EFE/REPORTAJES
  • 22 OCT. 2019 - 06:00 AM
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El velo tradicional se sustituye por tocados, sombreros y diademas con plumas y flores. También se ven vestidos nupciales que absorben las últimas tendencias del "stree-style" en la que priman las hombreras, las mangas de farol o los drapeados. Encaje de bolillos, nido de abeja o bordados, son algunos de los detalles artesanos que se ven en los vestidos inspirados en la estética de los años 20.

Pero fue Marta Ortega, la hija del multimillonario empresario Amancio Ortega, quien marcó un antes y un después en la moda nupcial tras lucir un diseño exclusivo de la firma Valentino, obra del diseñador Pierpaolo Piccioli, director creativo de la firma, para contraer matrimonio con Carlos Torretta. El diseñador italiano Piccioli ideo un diseño romántico, lleno de ligereza, frescura e intención, muy lejos del los diseños del concepto "princesa" que abunda en la moda nupcial.

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Marta Ortega, la hija del multimillonario empresario Amancio Ortega, marcó un antes y un después en la moda nupcial.


DISEÑOS ARTESANOS Y MINIMALISTAS
El modelo consistía en un sofisticado conjunto rosa claro, casi blanco, que "quería que fuese ligero como un aura que irradia las emociones de la novia, que estuviera vinculado a la magia del momento, al igual que el velo y las pequeñas flores en el peinado", explicaba Pierpaolo Picciolini.

Una creación que sustituyó el tradicional vestido de novia por un conjunto de blusa con cuello "perkins", ligeramente plisada y una sencilla falda que cubría sus zapatos, "piezas que hablan un lenguaje más contemporáneo y, al mismo tiempo, romántico", según el diseñador.

A partir de ese momento, las novias prefieren diseños artesanos, minimalistas y de naturalidad sofisticada, una tendencia que incluye, desde los sencillos vestidos cortos, también llamados "the little white dress", hasta el esmoquin, pasando por creaciones etéreas o de corte midi.Creaciones que, ante todo, apuestan por la comodidad y permiten bailar y disfrutar a la novia, que se presentan aderezadas con delicados detalles de encaje, satén o pedrería, en tonos tan atractivos como el vainilla, rosa empolvado, "nude", negro o gris.

La diseñadora Cristina Piña, a quien le apasiona la geometría y la mezcla de texturas, propone trajes de chaqueta y vestidos con siluetas de gran personalidad, rescatas de los años 30 del pasado siglo.

PROPUESTAS FRESCAS.
Cada vez son más las novias que buscan para su gran día vestidos llenos de personalidad, que mantengan su esencia, diseños cortos y sexis, con escote corazón, varios centímetros por encima de la rodilla y llenos de brillos.
También se ven vestidos nupciales que absorben las últimas tendencias del "stree-style" en la que priman las hombreras, las mangas de farol o los drapeados.

Santos Costura, propone vestidos juveniles y frescas propuestas, como un vestido con abrigo de tul, chaquetas combinadas con pantalones pitillo, minivestidos y piezas arquitectónicas, como un mono de grandes proporciones.
Armiche Rodríguez se ha inspirado en el trabajo de Katharine Hepburn y propone vestidos a modo de gabardina, de sensualidad contemporánea, realizados con una costura tradicional o un vestido con cazadora vaquera.
Etérea y sutil es la novia de Damián Rodríguez, quien explica que las novias "millennials" buscan "líneas fluidas y vaporosas".
Aunque se dice que el blanco es el color de las novias, este diseñador propone otros tonos, como "el rosa maquillaje, gris perla, o malva".

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Desfile de Marylise & Rembo Styling durante la "Bridal Fashion Week" 2019

Encaje de bolillos, nido de abeja o bordados, son algunos de los detalles artesanos que se ven en los nuevos vestidos nupciales inspirados en la estética de los años 20 del siglo XX, en los que también se aprecian perlas y plumas, Buscan un modelo festivo, lejos de los vestidos románticos de boda.

La diseñadora Clara Brea propone, por su parte, una novia envuelta en un estilo bohemio con vestidos camiseros o monos.
"Me gusta hacer vestidos muy femeninos, sin estructura", dice esta diseñadora a quien le gusta jugar con las transparencias y dar protagonismo a los escotes en la espalda.

Las novias de ahora no tienen miedo a los tejidos livianos, juegan a mostrar sin enseñar.
Maxi abrigos o capas son algunas de las prendas que confecciona en tejidos tecnológicos como el neopreno, el tafetán de seda, el punto de lana o el goergette para cubrirse y protegerse del frío.

El velo tradicional se sustituye por tocados, sombreros y diademas con plumas y flores; los zapatos de salón han sido arrinconados, las novia prefiere cómodas alpargatas o botines.

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