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Tiffany Díaz se mantiene en constante evolución

La exmodelo, actriz y empresaria saborea el éxito tanto a nivel personal como profesional con una alianza de su marca de ropa Zivyl War con Eclíptica Isla
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Tiffany Díaz junto a su esposo Sebastián y a su hijo Marko. (Foto: Suministrada)
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Desde los 15 años, Tiffany Díaz se ha esmerado en cada proyecto en el que se compromete, desde sesiones fotográficas o la filmación de una película o serie, hasta la creación de una marca de ropa sustentable llamada Zivyl War.

El más reciente éxito de Tiffany como empresaria es la colaboración con Eclíptica Isla, la línea “ready to wear” de la marca de moda local Eclíptica, creada por las hermanas Michelle y Norein Otero.

“La colección en colaboración con Eclíptica Isla está ‘sold out’ en tan solo cuatro días. Ya estamos hablando un ‘restock’ para mayo porque se vendió muy bien”, menciona Tiffany.

Zivyl War es una línea de ponchos confeccionados en algodón que nació hace dos años en Argentina, donde Tiffany vive hace algunos años junto a su esposo Sebastián, aunque viaja frecuentemente a Los Ángeles y Puerto Rico.

Cuando las hermanas Otero lanzaron Eclíptica Isla en enero de 2019, invitaron a Tiffany a formar parte de esa primera campaña, en la que aparecieron mujeres de diversas profesiones y entornos, pero en ese ella no pudo viajar a Puerto Rico.

No obstante, la comunicación entre las tres ha sido constante, pues Tiffany recuerda que las diseñadoras siempre la invitaron a participar en sus pasarelas, a pesar de que cuando se dedicaba al modelaje, por lo general era para la fotografía, pues su estatura baja no era común en los desfiles de moda.

“Pero hace poco hablando surgió la idea de que podíamos hacer una colaboración para esta nueva colección de Eclíptica Isla que se llama Oeste y a mí me encanta esa área de Puerto Rico”, comenta Tiffany.

El poncho creado por Zivyl War para Eclíptica Isla ya puede preordenarse para la segunda tirada a través de http://www.eclipticaisla.com/. Las opciones son larga o corta y en combinaciones como blanca y rosada, gris claro y blanco o gris oscuro y amarillo. Cabe destacar que es una prenda de vestir unisex.

Tifanny explica que el nombre de la marca es un juego de palabras con su segundo nombre, Zivyl, el cual durante la adolescencia intentaba ocultar, pero con el paso de los años comenzó a aceptar y amar.

“Zivyl es mi segundo nombre, que es el mismo nombre que mi hermana. Por muchos años no me gustaba, en el colegio me hacían bullying y con la evolución de mujer pude ver que mi nombre es hermoso, que tenía ese hermoso significado de compartirlo con mi hermana”, explica.

La línea comenzó con la idea de crear un estilo de camiseta, pero al querer utilizar un textil que fuera 100% algodón orgánico y que en su proceso de preparación no estuviera envuelto nada plástico, todo se complicó, pero a la vez evolucionó hasta que apareció la oportunidad de hacer ponchos y así fue como nació la marca de ponchos confeccionados en materiales sostenibles.

“Me disfruté todo el proceso creativo del producto. Para mí lo más importante es crear conciencia de empezar a poner como prioridad nuestro planeta y el uso de los materiales nobles. No es que dejar de usar plástico, pero si puedes optar por algo reusable, hazlo”, asegura.

Su camino a la plenitud

Tiffany comenzó en el modelaje a nivel local a los 15 años y, a pesar de su baja estatura, la belleza de su rostro la convirtió en una de las modelos más cotizadas en campañas publicitarias y editoriales.

A los 20 años, se mudó a Miami y luego a Los Ángeles a conquistar el sueño de convertirse en una estrella de Hollywood. Participó en varios proyectos actorales como “Dirty Dancing: Havana Nights", “Guapas” y “Chamacas”, pero no veía que llegara esa oportunidad que tanto esperaba.

Entonces, conoció a Sebastián, un argentino que le robó el corazón y le enseñó que la vida estaba llena de muchas aventuras, viajes y hasta la posibilidad de formar una familia.

“Mi salvación fue mi marido, Sebastián, a quien conocí en 2012. Yo estaba en un momento que me levantaba y me preguntaba a quién trataba de complacer. Él llega y viajé con él, vi otra perspectiva. Yo tenía 28 años, ese es un momento que te marca y en el que decides. Había otras cosas más importantes como la calidad de vida, la paz, la seguridad, tener a mi lado a un hombre que me apoyaba en lo que hacía. Lo peleé al principio y después me empecé a dar cuenta que no estaba dispuesta a perder mi intimidad por lograr ese sueño de Hollywood”, relata.

Hace siete meses, el nacimiento de su hijo Marko le hizo ver que en la vida todo tiene un propósito y hoy disfruta a cabalidad de una nueva etapa como madre, esposa y empresaria en la industria de la moda. Tiffany se siente plena y feliz.

“En los momentos difíciles busqué terapia, busqué coaching, le di espacio a mi lado espiritual. He visto desde santeros en Cuba hasta un ‘healer’ en Bali en la búsqueda de la realidad y de lo que es. Pero llega un momento en el que te das cuenta que el universo te da ese camino que te lleva a ser feliz, pero tienes que salir a buscarlo”, concluye.

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