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Carolina A. Herrera muestra el equilibrio entre atreverse y conservar la esencia

La hija de la reconocida de diseñadora internacional conversa sobre cómo ha roto esquemas en la industria de las fragancias
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Carolina A. Herrera, directora creativa de House of Fragances Carolina Herrera. (Foto: Suministrada)
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Madrid- No todos los días se apuesta a romper un esquema. Atreverse es parte de un cambio, de evolucionar, de adaptarse y fluir con el ritmo de la vida sin perder la esencia ni lo que te define.

Esa filosofía es la que combina Carolina A. Herrera, directora creativa de House of Fragances Carolina Herrera a la hora de aromatizar los sentimientos e impartirle olor a un mundo que vive acelerado.

Ella, una mujer muy natural en su estilo, pero a la vez sofisticada en su gusto y elección comprobó que en el mercado de la belleza se debe ser intrépido, innovador y osado tal y como lo hizo en el 1996 al lanzar la icónica fragancia 212 de Carolina Herrera, hasta convertirse en un clásico aromático. La directora creativa vuelve a repetir la historia, primero con el perfume Good Girl, lanzado hace unos meses y ahora con la nueva fragancia masculina Bad Boy de Carolina Herrera.

“Cada fragancia tiene su época su momento. La fragancia 212 todavía tiene su arraigo y éxito porque aparte de es un juego muy bueno todo lo de Nueva York logra cautivar. El frasco fue rompedor en el momento que se lanzó. Un frasco acostado que fuera una píldora que es lo que representaba esa época tuvo mucha importancia para el lanzamiento”, reveló la hija de la reconocida diseñadora mundial Carolina Herrera desde una de las suites del hotel Bless, una elegante hospedería en el corazón del aristocrático barrio Salamanca en Madrid.

Allí, donde el lujo emana de cada esquina y se encuentran los apartamentos y chalets donde han vivido marqueses, duques y personajes históricos se dio nuestra cita con Herrera. Formaba parte de las actividades relacionadas con el lanzamiento mundial de la sensual fragancia masculina. Por tres días consecutivos la cosmopolita e histórica capital española se aromatizó con sensualidad, rebeldía y con algunos “chicos malos” invitados.

El lanzamiento fue cónsono con la filosofía de romper esquemas de aceptar lo diferente, ser irreverente y moderno sin perder el ADN ni lo códigos que definen la marca de lujo Carolina Herrera.

“Siempre trabajamos para mantener el ADN de Carolina Herrera.Se puede ser innovador siempre manteniendo nuestro ADN en la industria de la belleza. Es ser rompedores e innovadores, seguir nuestros referentes y el código de la marca que lleva 37 años como referente de belleza a través del tiempo. Esta fragancia obviamente conserva los códigos de la marca siendo elegante, atemporal y rompedor al llamarlo Bad Boy que a su vez se complementa el concepto de la fragancia Good Girl que lanzamos (en el 2016) y ha sido un éxito”, explicó la directora creativa que optó por sentarse frente a la ventana para recibir el calor madrileño vespertino.

Carolina, los perfumistas de la casa Givaudan, desarrolladores de aromas y fragancias que deleitan a consumidores alrededor del mundo, Louise Turner y Quentin Bish y el equipo de trabajo tuvieron que evaluar alrededor de 900 versiones para llegar a la concepción de la fragancia Bad Boy, que para la hija de la diseñadora resulta ser un aroma “obsesivo”.

“Después de tantas versiones por fin llegamos. Es un perfume que va creciendo, es sucesivo y se vuelve obsesivo. Una vez lo tienes lo deseas”, afirmó sobre la fragancia cuyo diseño del frasco es un rayo en representación de la inmediatez de seducción del perfume.

La elaboración del perfume consiste en una mezcla de salvia, bergamota verde, pimienta negra, cacao, madera de ámbar y habas tonka. La predilecta de Carolina es la semilla del haba tonka, oriunda de América del Sur, ya que le resulta ser muy sensual. Sensualidad que a su vez proyecta el actor de Hollywood Ed Skrein, imagen de la fragancia.

Según explicó la selección del chico malo no podía recaer en la exclusividad de un rostro lindo, tenía que tener otros atributos de valor.

Queríamos a alguien que estuviera comprometido que no fuera solo una cara bonita. Una persona con buena energía como valor añadido a lo que es Bad Boy. Conocí a Ed y estuvimos conversado mucho. Después de conocerlo sabía que era la persona idónea. Es atrevido y divertido. Detrás de esa imagen de un chico malo realmente proyectamos lo que es un verdadero Bad Boy, uno que puede concienciar y cambiar valores” afirmó Carolina.

El jazmín y sin el sentido de culpabilidad

A Carolina le preguntan con frecuencia qué emula de su madre y mentora Carolina Herrera dentro de la industria de belleza, lujo y moda. Admite enseguida que no hay nada específico que genere en ella alguna inquietud o preocupación, ya que ha logrado trazar su camino con absoluta seguridad, bajo los grandes pasos de su madre.

“No hay nada específico, sino que lo haces de manera inconsciente. No pienso como lo haría ella, tengo la seguridad de que lo estoy haciendo bien por la educación que he recibido de ella y por todo lo vivido. Siempre hay muchos retos y uno los va enfrentando. Dentro de la industria de fragancias se trabaja para conseguir ese balance entre ser innovador tras tener éxitos. Los retos son constantes”, sostuvo.

En la búsqueda del balance y de la constancia afirmó que el jazmín sigue aromatizando su entorno. Desde pequeña es su olor predilecto y su hogar siempre huele a jazmín. Como madre de tres Olimpia, Atalanta y Miguel su agenda está bastante ocupada. La clave para armonizar la faceta profesional y personal es sencilla: priorizar a su familia y no cargar culpas.

“Tengo mucho trabajo y como madre tenemos que aceptar que no puedo llegar a todo. Con tres niños que tengo no puedo estar en todo. Ellos son mi prioridad. Tengo un gran equipo que me ayuda en las funciones del trabajo y vivo no sintiendo culpabilidad el no poder estar o llegar. Así estamos todas las mujeres iguales, tratando de cumplir con todo y no podemos cargar esa culpabilidad. No podemos ser superhéroes. Cuando quieres hacerlo todo, quieres trabajar, criar, quiere salir, y tener una relación, tener amigos hay veces que algo no va a ser exactamente lo que quieres. Para mí lo más importante son los niños esa es mi prioridad. El trabajo es muy importante y mi relación es muy importante, pero vas priorizando y te das cuenta que no puedes hacer 20 viajes al año sino 14, que si me citan a una reunión del colegio un miércoles y no puedo llegar, pues llego lunes. Es adaptarse”, concluyó con un rostro de satisfacción.

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