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Karla Monroig: En plena etapa de descubrimiento

La actriz cuenta cómo se ha transformado a lo largo de su carrera hasta el punto de no pensar en el "qué dirán"
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La actriz recién estuvo de visita en el estreno de su primer protagónico en la película Yerba Buena, en su idioma y en su tierra. (Juan Luis Martínez)
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Hace una semana estaba en una primera fila distinta. No en esa que se reserva para familiares y amigos especiales frente al escenario de un recinto masivo de espectáculos. En esta ocasión se trató de un lugar más íntimo. Desde la sala de su residencia en Miami, y junto a su hija Amanda, la modelo y actriz Karla Monroig disfrutó en vivo del concierto que ofreció su esposo, el cantautor Tommy Torres, a sus seguidores a través de YouTube.

La iniciativa, que superó ya el medio millón de visitantes, se realizó para ofrecerle a sus fanáticos un espacio en el que pudieran despejar la mente de toda la ansiedad provocada por la cuarentena establecida para prevenir y detener la propagación del nuevo coronavirus.
A la actriz se le pudo ver brevemente, en un tiro cándido que le hiciera el cantante, pero se le escuchó de principio a fin aplaudiendo al final de cada tema.

“Fue muy emocionante y emotivo. Se le puso mucho cariño a toda esa transmisión y se le dio la importancia que merecía. La verdad es que Tommy apenas dormía. Estuvo durante la semana preparando el sonido para que todo saliera lo mejor posible y la gente pudiera distraerse y desconectarse un poco del caos y del bombardeo de información que estamos viviendo con el COVID-19. Estamos muy contentos y agradecidos, sobre todo también por la respuesta del público”, manifiesta la actriz, quien está pasando el distanciamiento social como la mayoría de las personas. Para ese tiempo en aislamiento voluntario, cuenta que se preparó lo mejor posible y abasteció la alacena con lo necesario para su familia.

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(Foto: Juan Luis Martínez)

Antes de la cuarentena, Monroig aprovechó el estreno de la película Yerba Buena en Puerto Rico y tuvo un aparte con Magacín para hablar sobre lo que fueron sus comienzos en la televisión, sus rutinas de belleza, cómo ha manejado las reacciones ante el Verano del 19 y cómo disfruta sus otros roles como madre y esposa.

Fiel a su esencia y muy vocal en lo que concierne a los asuntos que afectan a Puerto Rico, la novena hermana de la familia confiesa no ser seguidora de la moda y que vuelve a reencontrarse con su niñez cada vez que visita a su pueblo natal, Guayama.

Siempre que ha querido algo, busca la manera de crear el plan para llegar hacia esa meta. Recién estuvo de visita en el estreno de su primer protagónico en una película, en su idioma y en su tierra. Mientras, se dispone a aplicar su faceta como life coach para abrirse paso como empresaria enfocada en la salud y el bienestar.

Lecciones durante su carrera
Llegó muy inocente a la industria de la televisión, una que dice ser complicada, pero de la que quedó enamorada. Siempre supo quería ser actriz, trabajar frente a las cámaras, hacer radio y fotografías. Por eso, fue tras ello. Lo primero que le llega a su mente es la compañía de su mamá en cada uno de los castings y en las sesiones de fotografía siendo una adolescente.

“Ella era muy callada, no se metía. Me dejaba tomar decisiones, aun cuando yo tenía 16 años. Estaba pendiente de todo lo que sucedía. Su opinión siempre era muy importante, pero lo hacía en privado. Respetaba mucho eso. Fue una etapa que me disfruté muchísimo, fue de mucho aprendizaje”, recuerda la actriz a la vez que deja al descubierto las lecciones que ha aprendido durante su carrera: tus valores no pueden cambiar y nada puede influenciarte lo suficiente como para alejarte de tu esencia, aunque haya muchas tentaciones y propuestas en el camino.

“Si tienes claro qué es lo que quieres y qué hay dentro de tus valores, lo que quieres hacer, proyectar o el legado que quieres dejar, hay que mantenerse fiel a eso en un mundo donde hay y se vive mucho de las apariencias”, cuenta la también modelo, quien se llegó a topar con personas que le dijeron comentarios negativos y que, a su vez, le pudieron haber limitado. Sin embargo, aunque en su momento dolieron, asegura que no le detuvieron a alcanzar lo que se había propuesto.

“Me hicieron más fuerte, definitivamente, porque aprendí a conocerme, saber cuáles eran mis límites, por qué esto está doliendo, por qué estoy permitiendo que la opinión -que es solo más que eso, la opinión de otra persona- no es la realidad, no es la verdad. Así que no permití que eso me detuviera”, resalta.

Feliz en t-shirt, jeans y tenis
Aunque admira la moda, dice ser la típica chica que usa jeans, tenis y una t-shirt, no muy complicada. De igual forma, trata de usar BB Cream, mascara, corrector y un lip balm “and that’s it!”.

Mucho se habla de los estándares de belleza que con frecuencia exige el mundo del entretenimiento. Incluso, Karla participó en varios concursos de belleza. ¿Te has esclavizado de algo en particular, por esas mismas exigencias?, le preguntamos.

“Tengo que serte bien honesta, yo no sé si es la manera en que me criaron o mi manera de pensar desde siempre, había cosas que no me gustaban y momentos en los que me sentía insegura, pero nunca entré en obsesionarme ni con el peso ni con nada, en lo absoluto. En los momentos en los que tengo sobrepeso, el reto verdadero es aprender a amar el reflejo físico que veo en el espejo, y que no me define. No soy persona de hacer dietas extremas o hacerle daño a mi cuerpo, simplemente porque hay complacer a los demás. Hay demasiada obsesión por el físico, en vez de trabajar lo que realmente importa, que es cultivar nuestro interior y ser mejor seres humanos”, expresa Karla a pocos días de haber cumplido sus 41, quien se sigue viendo exacta y radiante.

Así como la piel va cambiando con el transcurso del tiempo, señala que sus rituales de belleza también han ido evolucionando. El padecer de la tiroides, confiesa, ha jugado un papel muy importante en su piel y en su peso, lo que le ha resultado bastante cuesta arriba.

“Tomo colágeno para ayudar a nutrir la piel de adentro hacia afuera. Tengo un equipo de dermatólogos y esteticistas para darme tratamientos no invasivos. Amo los lásers. Trato de dármelos una o dos veces al año. Creo que es importante ya cuando empiezas a ver esas arruguitas pornerse Botox; cosas que no sean muy evidentes. Hay que buscar la manera de uno seguir viéndose natural. Creo mucho en eso y en la radiofrecuencia, por ejemplo, que es una herramienta que ayuda muchísimo a estimular el colágeno y la elastina, que ayuda mucho a la piel. Creo que ese es el que más uso y buenas cremas. Las cremas se tienen que ir cambiando”, cuenta.

La huella del Verano del 19
Nunca ha estado ajena a la situación política que vive Puerto Rico, claramente se vio en el Verano del 19 mostrando su indignación en las diversas manifestaciones y plataformas sociales, lo que asegura que ha sido una de las decisiones más arriesgadas que ha tomado.

“Realmente tomo decisiones bastante safe, pero también llevo mucho tiempo trabajando el que no me importe tanto el qué dirán. Creo que eso me dio la fuerza necesaria, además de que la situación era tan indignante, que me dio la fuerza para decir: “¿Sabes qué? No me importa lo que piensen los demás. Es momento de levantar mi voz y de decir lo que pienso. Entendía que debíamos tomar acción y que como pueblo tenemos que empezar a despertar y a tomar decisiones un poco más drásticas, si es que queremos ver los cambios que queremos ver en el país”, indica a la vez que revela que aunque este acontecimiento le dejó unos cuantos haters, ganó mucho más amor y respeto.

Desde la diáspora, considera que es importante trabajar por el país y señala que lo que pase en la isla les compete a todos, dentro y fuera de ella.

La niña de Guayama
Sus raíces, esencia y la niña de Guayama está muy presente desde siempre. Por eso, cada vez que viene a Puerto Rico, hace una parada obligatoria en el pueblo que la vio nacer, donde aprovecha visitar los lugares pintorescos de la zona.

“Es algo que nunca he abandonado. No lo hago público, pero esa niña interna yo sí la cuido mucho y la saco a pasear. Guayama es el recargar mis baterías. Cada vez que yo siento que las baterías están bajando, siento que tengo que llegar a mi pueblo, a mi gente”, reconoce.

Karla, la madre y esposa
Gusta de pasar mucho tiempo en familia y en su rol de mamá admite que siempre siente que le faltan muchas cosas por lograr para ser una buena mamá para Amanda, de 7 años.

“Soy cariñosa, trato de identificar las emociones -que es algo que a mí me cuesta-, para que ella pueda estar en contacto con sus emociones. Eso una de las cosas que más trabajo me da en ese rol de maternidad. Sin embargo, no soy la típica mamá helicóptero de que la nena no se puede ensuciar. Creo que Amanda es como un animalito salvaje por ahí”, dice en tono jocoso.

El ser mamá no solo la ha hecho ser más selectiva en la toma de proyectos, sino que le ha despertado unos miedos que antes no sentía, según cuenta, pero a la vez un amor que jamás había sentido. “Me disfruto mucho mi etapa de mamá, pero yo pensaba que era más paciente. Aprendo todos los días”, confiesa mientras ríe.

Tanto ella, como su esposo Tommy Torres, procuran que Amanda siempre esté conectada con sus raíces, a quien también se les inculcan las tradiciones puertorriqueñas, desde la comida y la música hasta las parrandas. “Amanda se siente puertorriqueña. Tratamos de enseñarle y ese amor se siente, se transmite y lo aprende también a través del amor de nosotros por la isla”, manifiesta la actriz, quien está grabando una serie para Telemundo, llamada “100 días para enamorarnos”.

Las carreras de Karla y Tommy conllevan esfuerzo, dedicación, disciplina, sacrificios y días fuera de casa. Por eso, cuando quedó embarazada, hizo una pausa para dedicarse y criar a su hija. A su regreso, siempre han buscado la manera de acomodar sus respectivas agendas para que cuando ella no esté, papá se encargue, y viceversa.

“Son muy pocas las veces en las que coincidimos en proyectos simultáneos. En muchas ocasiones si la escuela lo permite, uno de los dos se la lleva o simplemente la dejamos con alguien con quien nos sintamos seguro. Pero tratamos de que sea uno o el otro. Somos un trabajo en equipo y en eso tengo la bendición de tener un hombre a mi lado que sabe que no es un favor el que me está haciendo ni una ayuda, sino que es parte de su responsabilidad como papá”, expresa la fanática y admiradora de Tommy.

Yerba Buena
Se le dio como lo había imaginado. El día de su cumpleaños, el 5 de marzo estrenó en Puerto Rico la película Yerba Buena y pudo presenciarlo rodeada de sus amigos y familiares. El filme, una comedia que apunta a la crítica social en donde se destaca la resiliencia del puertorriqueño, se ha visto interrumpido por el cierre de los cines como medida cautelar por la pandemia del nuevo coronavirus. Sin embargo, esto no opaca la emoción de Karla.

“Quedó sumamente claro lo que Yerba Buena significa para mí, la importancia que tiene y la ilusión que tenía de que el público puertorriqueño pudiera disfrutar de un trabajo que se hizo con tanto sacrificio y amor, pero la decisión fue la correcta. En este momento a nivel mundial lo que está funcionando es el aislamiento social y era necesario tratar de evitar tentaciones, y con el dolor del alma, obviamente en este momento la prioridad es la salud y el bienestar de la humanidad. Ya habrá tiempo para todo lo demás. Lo importante es que cuando todo esto pase, apoyen a Yerba Buena desde donde quiera que puedan verla”, exhortó.

Toca reinverntarse
Aunque la actuación siempre va a ser su pasión, Karla asegura que muchas veces toca reinventarse, más con los cambios que ha tenido la industria televisiva, por lo que está en plena etapa de descubrimiento de querer ayudar. Esta vez, desde la perspectiva de la salud con oportunidad de negocio para otras personas que necesitan generar ingresos extras, de la mano de una compañía enfocada en mejorar la calidad de vida, la salud, el peso y la piel. “Ese es el nuevo bebé para este año. Ya estoy trabajando en eso”, adelantó.

Créditos:

Hair & Makeup: Christopher Feliciano 
Accesorios: Paola Pacheco 
Stylist: Claudia Madrid
Ropa: Stella Nolasco 

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