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Entrega la corona de Miss Universe Puerto Rico con la satisfacción de haber dado lo mejor

Kiara Liz Ortega habla de su transformación, futuro y cómo se ha convertido en un ejemplo para otros jóvenes
Su plan es mudarse a la ciudad de Los Ángeles, California para continuar con las clases de actuación. (Ramón “Tonito” Zayas)
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Kiara Liz Ortega no cumplirá un año con la corona de Miss Universe Puerto Rico cuando ya tiene que entregarla a su sucesora el próximo 13 de junio. Sin embargo, estos pasados ocho meses han estado colmados de experiencias que asegura, le cambiaron la vida.

“Estar ya en la competencia de Miss Puerto Rico me cambió la vida porque tuve que prepararme en muchas cosas. Ya como Miss Puerto Rico, llegar a Tailandia y representar a mi isla y tener el apoyo de la gente. He sido bendecida al ser de esas reinas que todo el mundo está contento con ella. Siempre que me ven por ahí me saludan y me dejan saber cómo fue su experiencia viendo el certamen”, asegura.

La joven sanjuanera que representó al pueblo de Rincón se convirtió en Miss Universe Puerto Rico el pasado 20 de septiembre, con poca experiencia en el modelaje y muy poco tiempo para prepararse, pues el certamen internacional estaba pautado para celebrarse el 17 de diciembre.

Ante el gran reto de aprender en solo semanas lo que a muchas otras “misses” les ha tomado meses y hasta años, Kiara Liz demostró que es una mujer disciplinada y perseverante. Pero eso era algo que ya había dejado claro durante la competencia local, cuando logró bajar 20 libras desde su audición hasta las semanas previas al concurso y también dominó el arte de caminar en tacones.

La joven recuerda que cuando decidió luchar por la corona local, comenzó a tomar clases de modelaje y apenas podía caminar en tacones altos. En ese momento se propuso ganar el premio de mejor pasarela y al final lo logró.
“Todo con práctica y con una buena actitud se puede lograr”, enfatiza.

Pero Kiara Liz no solo dominó rápidamente el arte de ser reina de belleza en la pasarela y frente a las cámaras, también logró ganarse el cariño del pueblo puertorriqueño en un par de meses y eso, para ella, ha sido uno de los mayores regalos que le ha hecho la vida. Lo anterior quedó demostrado cuando no logró traer la sexta corona de la belleza universal a la isla y aun así, se sintió amada por su pueblo.

“Luego del certamen pensé que los había defraudado, pero después cuando entré a las redes sociales y vi todos los videos y leí todos los mensajes de la gente diciéndome lo orgullosos que estaban de mí, lo satisfechos que estaban, fue algo bien importante. Estaba en  un momento en el que estaba bien triste, porque tenía muchas expectativas y ahí fue que pude verlo de una manera positiva y me sentí satisfecha”, comenta con emoción.

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La transformación

Para alcanzar el sueño de convertirse en la representante de la belleza boricua, Kiara Liz tuvo que hacer grandes ajustes en su vida. Como muchos estudiantes en el país, la joven de 25 años trabajaba y estudiaba, algo que tuvo que dejar a un lado durante este año. 

En ese ajetreo, entre los trabajos y la universidad, siempre buscaba un tiempo para escaparse a Rincón para disfrutar de sus playas, el mismo municipio que representó en el certamen local. Otra costumbre era pasar tiempo con su familia, especialmente visitar a sus abuelos, porque destaca que para ella es esencial “hacer un espacio en la agenda para hacer esas cosas que te gustan y que te llenan”.

“Hay muchas cosas que no quiero permitir que cambien. Por ejemplo, el hecho de compartir con mi familia. Me encanta estar con mi familia y crear memorias con ellos. Ahora mismo tengo tantas cosas en la agenda y tantos viajes, pero si tengo dos horas libres hago una parada en casa de mis abuelitos. Son cosas que necesito y que no permito que cambien”, menciona.

Aunque sus costumbres familiares y su sencillez siguen intactas, la joven admite que otras cosas sí se transformaron. En estos meses ha logrado desprenderse de actividades que antes eran parte de su rutina y hasta ha habido un cambio en su forma de vestirse.

“Mi clóset es otro, de estar lleno Converse y Vans ahora lo que hay son tacones. Ya puedo estar en tacos como 12 horas, que antes no aguantaba ni dos”, dice Kiara Liz entre risas.

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Ejemplo para otros jóvenes

Con sus acciones Kiara Liz desea inspirar, no solo a quienes aspiren a convertirse en reinas de belleza, sino a todos aquellos jóvenes que, como ella, son de escasos recursos económicos y tienen grandes metas.

La joven se crió en la Barriada Borínquen de San Juan y no se dejó vencer por ese “sello que te ponen cuando vienes de una comunidad pobre, pero tampoco se ha dejado “poner el sello” de frivolidad que tanto se le da a las reinas de belleza. 

“Algo que ha sido pieza clave en mi experiencia ha sido proyectarme como soy y romper el estereotipo de que una reina es la corona, trajes bonitos y un maquillaje perfecto. Siempre he querido aprovechar cada oportunidad para conectar con las personas y mostrarme como soy. Procuro que cada foto que subo no sea solo una foto linda, sino que va acompañada de algo que salga de mi corazón”, menciona.

Para Kiara Liz una lección que le ha servido para seguir adelante y que transmitió a otros jóvenes la vivió en plena transmisión del certamen internacional cuando tropezó y cayó. Asegura que sintió frustración, ganas de llorar y decepción, pero pudo transformarlo y sacarle provecho a la situación gracias a la actitud que tomó. 

“A veces nos pasan cosas. Si nos caemos y nos raspamos las rodillas, lo importante es pararte, limpiarte y seguir con la cabeza en alto, no avergonzarte de las cosas negativas que te pasan. En mis redes sociales quiero mostrar esas cosas, porque a veces las jóvenes ven la vida perfecta de la gente que está en los medios y en televisión y no es como se ve. Quiero que las jóvenes estén conscientes de que la vida no es perfecta”, destaca.

Un futuro prometedor

A días de entregar la corona, Kiara Liz ya tiene claro su siguiente paso. Y es que, esta experiencia que ha tenido en los pasados meses despertó en ella el deseo de convertirse en actriz y seguir modelando. Por eso, su plan es mudarse a la ciudad de Los Ángeles, California, este mismo verano para continuar con las clases de actuación y confía en que se abrirán muchas puertas tanto en el cine y la televisión como en las pasarelas.

“Modelé por primera vez cuando entré a la competencia y es algo que me encanta. Cada vez que modelo, me lo vivo. Es algo que sé que me va a dar un poquito de trabajo por mi estatura, porque lo que me gusta es el ‘high fashion’ y esas modelos son bien altas. Yo mido cinco siete, que sé que va a ser algo bien retante, pero tengo mis esperanzas en que lo voy a lograr”, menciona.

En la actuación, Kiara Liz confiesa que admira y desea seguir los pasos de su compatriota, Roselyn Sánchez. No obstante, aunque sus próximas metas la alejan de la tierra que ama, Kiara Liz asegura que cuando piensa en el futuro se ve regresando a Puerto Rico para compartir sus logros y devolverle al pueblo ese amor que ha recibido.
“Quiero buscar muchas oportunidades, pero siempre con la finalidad de hacer brillar a Puerto Rico. No irme y desaparecerme, sino irme y hacer sonar el nombre de puerto Rico a donde vaya y regresar a Puerto Rico a ayudar a llevar un mensaje de superación porque quiero mi casita de madera en Rincón”, concluye.

Créditos 

Stylist: Claudia Madrid
Fotos:  Ramón “Tonito” Zayas
Lugar: Suite Presidencial, La Concha A Renaissance Resort, http://www.laconcharesort.com, #LaConchaLifestyle 
Peinado y maquillaje: Clark Ivor
1. Blusa MSGM, de Oliva Boutique
2. Falda y blusa manga larga en tonos: Colección Fall 2019, de Bande Noir @bandenoir
3. Traje “strappless” de  USONIA, collar de Lido Jewelers,  zapatos Jimmy Choo, Mall of San Juan
Joyería: Lido Jewelers,  Mall of San Juan
Zapatos: Malone Soulier de Olivia 

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