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La amorosa complicidad entre Charytín y su hija Sharinna

Además de ambas ser artistas, madre e hija comparten un vínculo inquebrantable de confianza y amistad
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A raíz de la muerte de su esposo Elín Ortiz,hace cinco años, Charytín plantea que la relación con sus hijos se fortaleció, pero el vínculo con Sharinna fue aún más fuerte. (Suministrada)
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Dicen que las hijas son de los papás. Pero la reconocida cantante y actriz Charytín Goyco está convencida de que, aunque su hija Sharinna “adoró a su padre”, el fenecido productor Elín Ortiz, la relación entre ambas desde que “era una miniatura”, es muy especial.   

“Conmigo siempre ha tenido un apegamiento muy grande. Era una artistita que se metía en todo, se creía que era mi mamá. Desde muy chiquita era mi pana, mi compañerita, siempre hubo una gran afinidad”, describe la cantante a su hija con evidente orgullo, durante una entrevista exclusiva con El Nuevo Día a través de la plataforma Zoom.  

Con su habitual forma de ser, risueña y coqueta, Charytín comenta que a veces se vestía para una actividad y la niña la miraba y le decía “no sé hay algo… (que no estaba bien)”. Aclara rápidamente que ella siempre ha estado enamorada de sus hijos varones -Shalim y Alexander, el gemelo de Sharinna-, “pero con la nena había una relación especial, de mujercitas”, dice, tras resaltar que siempre había soñado con tener una hija “y cuando Dios me la mandó, fue algo muy grande para mí, por eso desde chiquita éramos muy cercanas mi muñeca y yo”.   

Un vínculo entre madre e hija que, según la artista, se ha forjado en la confianza, el amor y la complicidad. Por eso no duda en afirmar que desde que su hija nació supo que iban a ser muy cercanas.   

“Desde pequeñita me di cuenta de que tenía los mismos gustos míos y que le gustaba todo lo que yo hacía. Ella entraba a donde tenía mis prendas y a mi clóset y era como llegar a Disney. Era una ‘mini Charytín’ y me enloquecí con eso porque yo soñaba con tener una hija que fuera bien apegada a mí”, reitera la cantante, aunque señala que su hijo mayor, Shalim y Alex, también son muy apegados a ella.   

Explica que, a raíz de la muerte de su esposo, hace cinco años, la relación con sus hijos se fortaleció, pero el vínculo con Sharinna fue aún más fuerte.  “Desde que Elín faltó ella fue mi base más fuerte, siempre estuvo arriba de mí, pendiente de todo. Me hizo sentir como que nunca estaba sola. Me hablaba hasta cinco veces al día por ‘facetime’ y aunque parece exagerado, las dos somos así”, agrega agradecida, para luego enfatizar que todos en la familia contribuyeron a que entendiera que la vida tenía que seguir “como Elín también quería y como me enseñó”.   

La cantante también se emociona al recordar su época en Puerto Rico y destaca, mientras se enjuga las lágrimas, que tiene los más grandes y mejores recuerdos de su estancia en la isla.   

“Siempre digo que soy de los tres o cuatro extranjeros más amados en la isla. Los boricuas me hicieron sentir un amor tan grande que pensé que toda la vida había vivido allí. En Puerto Rico, además nacieron mis tres hijos y tuve todo ese tiempo para ser alguien, luché mucho, pero siempre con ese respaldo del pueblo”, afirma, al explicar que compaginar su vida de artista con la de madre no fue fácil, pero lo logró gracias al apoyo de su esposo.   

“Uno se pone a ver y no fue tan difícil porque todos éramos artistas. Si me hubiese casado con un médico habría durado seis meses, en vez de los 46 con Elín. Mis tres hijos son artistas de corazón y lo entendieron siempre”, agrega.    

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Sharianna asegura que de su mamá heredó la energía y a ser muy femenina.

Crecer en el ambiente artístico  

Ser la hija de Charytín, afirma Sharinna, es muy divertido. “Fue realmente una delicia crecer con unos padres que ya eran reconocidos porque ellos no solo tenían fans, también tenían gente que realmente los amaba. Todavía recibo mensajes que me dicen ‘te amamos porque amamos a tu mamá y papá’. Eso es muy fuerte, sentir ese amor te da un calor por dentro, es maravilloso venir de una familia tan amada y respetada”, agrega la actriz de 31 años, quien vive en Nueva York donde ha actuado en varias series norteamericanas y es un talento de voz para comerciales en inglés y español, además de hacer vídeos relacionados al cuidado de la piel, de belleza y maquillaje. 

La joven cree que, en su forma de ser en su vida personal, es muy parecida a su papá. Por ejemplo, dice que es la que “arreglo, la que resuelve los problemas y la que organiza a todo el mundo”.   

“Pero de mi mamá tengo mucho de la energía, es esa cosa de la chispa… Mi mamá también me enseñó a ser muy femenina, esa parte de ser mujer viene mucho de la enseñanza de la madre”, asegura la joven actriz, mientras indica que de su madre aprendió a arreglarse bien, a usar el lipstick rojo “y a ponerme un pantalón de lentejuelas, aunque sea para ir al supermercado porque el lado fabuloso mío es completamente de mi madre”. 

De la misma forma, cree que también ha heredado de ella su ética de trabajo y de que no es solo ser artista, sino “ser una artista que lucha por conseguir lo que quiere a través del trabajo”. “Mi madre no solo se respaldó de su talento, también de su ética de trabajo. Y esa disciplina fue lo que más heredé y se lo agradezco muchísimo”, agrega Sharinna, quien acepta que entre su madre y ella hay mucha complicidad y una gran amistad, aunque “hasta cierto punto”, algo que de inmediato secunda Charytín.   

“Hay un respeto de madre e hija, pero somos muy buenas amigas, confidentes. Ser mujer no es fácil y tengo más química con mi mamá que con muchas amigas. Las mujeres nos tenemos que ayudar cada una en este mundo tan difícil y tener a tu madre como una aliada es, realmente, un regalo del Señor”, afirma.   

Siempre presente 

Precisamente, la actriz recuerda que cuando su madre no estaba en casa y le pedía permiso a su padre para, por ejemplo, ir a la playa, este siempre le decía: “deja que tu mamá llame” y sabía que “hasta que ella no diera el sí para ir a la playa, no ibas a hacer nada”.   

“La presencia de ella estuvo siempre ahí y eso fue una fuerza muy grande, pudo hacer su trabajo, pero siempre estuvo presente en la vida de sus hijos. Hay un mito de que los artistas cuando tienen una carrera exitosa no ponen mucha atención a sus hijos, pero yo no recuerdo ni a una nana ni a una tía (que tuviera que cuidarlos) como recuerdo la presencia de mi madre, aunque estuviera haciendo siete shows en una semana”, asegura Sharinna.   

Charytín también admite que fue muy fuerte con sus tres hijos en términos de la disciplina que se debía seguir. Pero dice que lo hacía con mucho amor y “no podía separarme de ellos ni un momento”.  Por ejemplo, cuenta que cuando tenía que viajar fuera de Puerto Rico, sus hijos se iban con ella. Recuerda, por ejemplo, una vez que le tocó ir a Las Vegas a un evento de los Premios lo Nuestro y se llevó a sus gemelos (Sharinna y Alexander) que tenían un año. “Pero en el avión Ricky Martin estaba con uno y Chayanne con la otra. Siempre tuve experiencias como esas, encontraba gente que me ayudaba”.  

Hoy, enfatiza la “Rubia de América”, se siente muy orgullosa de que sus tres hijos sean tan trabajadores y que vivan de lo que se ganan con su trabajo. “Los tres son muy respetuosos de la gente, son muy humildes, aman a todo el mundo. Ahí también influyó su papá Elín, y entre los dos criamos a esos niños de esa forma. Me siento orgullosa en el sentido de que nunca he escuchado a un hijo mío con una altanería o una arrogancia”.    

La querida cantante dominicana señala que la carrera de artista es muy fuerte y, en ocasiones, dolorosa. Pero como sus hijos optaron por la misma profesión, ha sido más fácil porque entienden y conocen de qué trata.  

“Yo quería un bombero, un policía o un médico, pero nada de eso”, dice entre risas Charytín, aunque su hija la consuela diciéndole que son personajes que pueden interpretar en televisión o cine.   

Sharinna coincide en que la vida de artista, en general, no tiene el glamur que muchos imaginan. “Es una vida como de gypsy (gitana), vas donde está el trabajo. Hay muchas mudanzas, es una pasión muy difícil, te dicen no como te dicen sí. Eso de por sí ya es difícil y traer un hijo a eso también lo es. Como hijos nosotros aprendimos lo bueno y lo malo de esta industria. Así que cuando decides ser parte, conoces todo lo que viene con eso”. 

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