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La realeza en tiempos de coronavirus

Cancelaciones de eventos y mensajes para mantener la distancia y la empatía son solamente algunas de las reacciones de los miembros de las diversas familias reales del mundo
  • Por EFE
  • 20 MAR. 2020 - 12:59 PM
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La reina Elizabeth II ha adoptado el uso de guantes como manera de protección. (Foto: AP)
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Alberto de Mónaco ha dado positivo al coronavirus, es el segundo miembro de la realeza que resulta afectado tras Carlos de Habsburgo-Lorena. Corren tiempos difíciles y todos toman medidas: unos se aíslan, otros envían mensajes institucionales y suspenden viajes y algunos participan en campañas sociales y caceroladas.

Pese a su positivo, su estado de salud no reviste gravedad, “sigue trabajando desde su oficina en su residencia, donde está en contacto telemático con los miembros del gobierno”, han comunicado desde la Casa Grilmadi.

La monarquía mantiene la calma y en la medida de lo posible continúa con su rutina diaria. El rey Felipe VI ha enviado un mensaje a los ciudadanos en el que ha pedido dejar de lado las diferencias y unirse todos en España en la lucha contra el coronavirus, una pandemia frente a la que ha lanzado un mensaje de esperanza: “Este virus no nos vencerá. Al contrario, nos va a hacer más fuertes como sociedad’.

Al igual que don Felipe, el Gran duque de Luxemburgo, ha enviado un mensaje de concienciación a los ciudadanos. “Es el momento en que se requiere nuestra solidaridad nacional y hago un llamamiento a todos para que tomen la situación en serio y sigan también las medidas y recomendaciones”, les decía.

Otros monarcas, como la reina Elizabeth II que, al ser persona de riesgo, ha optado por cambiar algunos actos que figuraban y su agenda; además de adelantar una semana el cambio de residencia desde el Palacio de Buckingham al Castillo de Windsor, en el condado de Berkshire, donde seguramente mantiene un protocolo de seguridad y aislamiento.

Hasta antes de la crisis del coronavirus, la soberana, que llevó guantes por primera vez en una ceremonia de investidura, una decisión que algunos han interpretado como medida contra el Covid-19, solía acudir junto a su marido, el duque de Edimburgo, a pasar los fines de semana a Windsor, una rutina con la que cumple Elizabeth II desde hace un tiempo.

Los duques de Sussex, que el próximo 31 de marzo dejan de ser miembros “senior” de la familia real británica, desde Canadá han escrito en sus redes sociales un mensaje de compasión. “Nos necesitamos los uno a los otros”.

En medio de esta crisis sanitaria que recorre el mundo, otra nieta de la reina Elizabeth II, la princesa Beatrice y su futuro esposo, Edoardo Mapelli Mozzi, se han visto obligados a cancelar sus planes de celebrar la recepción de su boda, prevista para el 29 de mayo, en los terrenos del Palacio de Buckingham.

Más activos y comprometidos con la sociedad se han mostrado Willem y Máxima de Holanda, junto con sus tres hijas las princesas Amalia, Alexia y Ariane, que han mostrado su apoyo al personal sanitario que, con mucho tesón y sin tregua, lucha contra el coronavirus.

Willem de Holanda y su familia, vestidos de modo informal y provistos con cacerolas, ha participado en el aplauso colectivo y cacelorada solidaria que cada noche homenajea a médicos, enfermeros y personal sanitario que trabajan para frenar el virus.

A su regreso de las vacaciones anuales de invierno en Noruega y en vista de la propagación del coronavirus, la reina Margrethe de Dinamarca canceló todos los actos programados por su 80 cumpleaños.

La casa real danesa decidió cancelar todas las actividades y eventos en conexión con su 80 cumpleaños en abril, y “la participación de la familia real en otros asuntos en el programa oficial durante las próximas semanas ha sido igualmente cancelada”.

Frederik y Mary de Dinamarca y sus cuatro hijos han precipitado su regreso a Dinamarca después de que el pasado enero se mudaran a Suiza, donde los nietos de la reina Margrethe estudiaban en una escuela internacional.

La Casa Real sueca, una de las que primero adoptó medidas de contención para evitar que la infección se propagase, suspendiendo una cena de gala que iba a celebrarse en el castillo real de Estocolmo con 150 invitados procedentes de todas las partes del mundo, ha abierto un protocolo para evitar el contagio y ha suspendido todos los viajes.

El rey Harald de Noruega se dirigió a toda la nación y reconoció que eran tiempos “extraños y aterradores” y que todos deberíamos asumir “la responsabilidad de prevenir la propagación de la infección”.

Sin embargo, su hija, la princesa Martha Louise de Noruega, siguió adelante con sus planes de reunirse con su novio, el chamán Durek Verret, y voló a Estados Unidos justo antes de que el gobierno decretara la prohibición de entrar y salir del país.

A su vuelta, ella y sus tres hijas se encuentran en cuarenta, cumpliendo los protocolos de la sanidad noruega.

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