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Las palabras que los “royals” británicos tienen prohibido usar

La familia real británica sostiene un estricto protocolo respecto del vocabulario que deben utilizar
  • Por La Nación/ GDA Argentina
  • 30 SEP. 2020 - 10:47 AM
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En público el imperativo de la familia real británica es mantener las etiquetas. (Foto: Archivo)
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Entre los protocolos que seguramente debieron aprender Meghan Markle y también su cuñada Kate Middleton para ser aceptadas como miembros de la realeza, las reglas de uso de ciertas palabras ocupan un lugar importante en el entrenamiento royal junto al aprendizaje de gestos de comunicación no verbal y una formación acerca del vestuario adecuado.

El esfuerzo puesto en cumplir estas formalidades contrasta con los escándalos de una familia que pareciera especializada en provocarlos, entre ellos, el caso Meghan y Harry o el del príncipe Andrew por mencionar los últimos más famosos y controvertidos.

Todo puede desmoronarse en la intimidad, pero en público el imperativo es mantener las etiquetas, en este caso, respecto de los términos adecuados para un “royal” británico. Kate Fox, una antropóloga social y autora del libro “Watching the English, fue consultada por el periódico The Mirror acerca de las palabras que la familia real tiene prohibido usar.

De acuerdo con la especialista, pronunciar el término toilet se asemeja a un pecado mortal. La palabra es rechazada debido a su origen francés. En cambio, se permite el uso de loo que sería algo parecido a lavatorio en castellano. William Hanson, considerado un gurú de los protocolos británicos, le dijo al Mail Online que "”históricamente toilet hace referencia a la actividad de arreglarse, vestirse, peinarse por eso no solo se la considera una palabra desagradable sino también incorrecta”.

El término “lounge” -salón en castellano- tampoco se admite. No hay salones porque sí, sino que cada uno tiene una función que debe ser mencionada cuando se habla, como “drawing room” -salón de dibujo- o “sitting room” -sala de estar-.

Hablar de un perfume se considera vulgar y solo se admite el uso de “scent” -esencia o aroma-. En el Reino Unido se utiliza el término “tea” para hacer referencia a la última comida del día. Sin embargo, si los “royals” invitan a cenar será “supper”.

La reina Elizabeth II odia la palabra “pregnant” -embarazada- y prefiere referirse al estado de esperar un bebé como “be in the family way” -estar en camino de formar una familia o algo parecido-. Por otro lado, a los padres no se les dice “mum” o “dad” sino “mummy” o “daddy” y hasta incluso “papa” y “mama”.

Otra palabra que jamás les escucharemos decir a los “royals” británicos es “pardon” en los casos en los que no se presta demasiada atención al interlocutor. Pronunciar algo similar a pedir perdón se juzga como una falta grave. En los círculos reales, solo dirán “sorry” o peor aún “what?” cuando deseen que alguien repita lo que acaba de decir.

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